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1 Corintios Capítulo 10
Amonestaciones contra la idolatría, 1ª Co 10:1-22

10:1-5 “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; 2y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, 3y todos comieron el mismo alimento espiritual, 4y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 5Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto”.



En este capítulo Pablo da fin al tema tratado desde el capítulo ocho: La idolatría y lo involucrado en los sacrificios. En el capítulo ocho, inicia diciendo: “En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica” (8:1) Pablo estableció allí que el conocimiento debe someterse al amor, y que en algunos casos esto significará renunciar a los derechos personales con tal de mantener la salud de la iglesia y de salvar a otros. De igual manera, el creyente debe actuar sabiamente para no ser desaprobado.

La frase: “No quiero hermanos que ignoréis” refleja la preocupación del apóstol en cuanto a lo que no deseaba que hubiera en las iglesias: ¡IGNORANCIA! (1 Ts 4:13; 1 Co 12:1; Ro 11:25). Parece ser que los corintios creían que al haber sido hechos participes de las ordenanzas del evangelio, tales como el bautismo y la cena del Señor, eso les aseguraba la salvación. Muchos participaban de celebraciones idólatras, considerando que un ídolo no era nada. Para apartar a los corintios de esta idea errónea y destructiva, la cual los hubiera conducido a innumerables errores tanto al inicio como en la práctica, es que el apóstol escribe este capítulo.

Para Meditar

La Escritura enseña que el creyente es guardado por el poder de Dios, y por lo tanto puede caminar confiado y firme en el Señor; sin embargo, esta gracia se recibe en una vida de comunión con Cristo, y de permanencia en su palabra (Jn 15:1-8). Un creyente que basa su fe en criterios personales desconectados de la correcta enseñanza bíblica, corre el riesgo de no recibir el premio, que es la corona incorruptible (1ª Corintios 9:24-27).

El apóstol cita la experiencia de Israel en el desierto para ilustrar su enseñanza. Los hebreos vieron la manifestación del gran poder de Dios a su favor, el Señor sacó milagrosamente a su pueblo de Egipto; todos fueron llamados, y rescatados, todos fueron testigos de la gloria de su Presencia y todos fueron sustentados por Dios en el desierto; sin embargo, de entre todos ellos, ninguno mayor de 20 años cruzó el Jordán para disfrutar la Tierra Prometida y entrar al reposo de Dios. Haber disfrutado los privilegios y la bendición de Dios no les aprovechó (He 3:12).

Los judíos disfrutaron de mandamientos únicos durante su caminar por el desierto; y a pesar de que tenían el típico bautismo de la nube, la típica eucaristía del cordero pascual y el maná que descendía del cielo; cuando se unían con los idólatras y participaban de las fiestas idolátricas disgustaban extremadamente a Dios y Él les mostró fuertemente su desagrado, de tal forma que en un solo día perecieron 23 000 judíos (Nm 25:9).

En tiempos de Jesús algunos judíos creían contar con el favor de Dios solo por ser descendientes de Abraham. El lenguaje utilizado por Pablo en este pasaje indica que los corintios, también estaban confiando en los sacramentos para obtener una buena relación con Dios. Consideraban que ya estaban en Cristo, pues habían sido bautizados; ya tenían a Cristo, pues participaban de su cuerpo y de su sangre en el pan y en el vino de la eucaristía; estaban demasiado confiados en esas ceremonias y pensaban que eso resolvía todo en cuanto a su vida cristiana y su relación con Dios.



Para Meditar

El estilo de vida equivocado nos puede alejar de Dios, aunque asistamos regularmente a una iglesia y participemos de las ceremonias. Recuérdese, “todos” los judíos que salieron de Egipto estaban “bajo la nube”, “pasaron el mar”, “en Moisés fueron bautizados”, “comieron el mismo alimento espiritual”, “bebieron la bebida espiritual” que les seguía, esto es Cristo, pero tristemente no todos entraron a la tierra prometida. Pablo enseña definitivamente que gente que ligeramente guarda ciertas ordenanzas y aun ha sido hecha partícipe de la gracia de nuestro Señor Jesucristo, puede abusar permanentemente de sus privilegios y contristar al Espíritu de Dios, no respondiendo a sus llamados, en forma tal, que puede caer de la gracia y perecer eternamente.

Nota Doctrinal

“bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo”. Ha Tsur, en hebreo, “la Roca” en español. Uno de los nombres metafóricos dados a Jehová (Dt 32:4; Ex 17:6). Pablo es calificado como un teólogo, porque de una manera nunca repetida “hacía teología”. Expresó de una manera clara lo que en otras partes de la Biblia se deduce: ¡Qué Cristo se mostraba al pueblo escogido en el Antiguo Testamento, antes de su encarnación en el vientre de María! Qué como parte de la Trinidad divina creó los cielos y la tierra, con todo lo que existe y que creó a la primera pareja y participó en la dirección del mundo, como se muestra en el libro sagrado. Ningún teólogo en los pasados 2000 años se habría atrevido a “descubrir” a Cristo, en esos pasajes del AT, si Pablo no lo hubiera mencionado. (Col 1:15-20) Tan solo especularían.

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