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Deberes cristianos, 12:1-21

12:6-8 “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;  7o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;  8el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría”.



Los dones “charismatas” son regalos de Dios para el servicio a los creyentes, W.Barclay, el reconocido comentarista, titula este párrafo “Todos para uno y uno para todos”, porque el Espíritu Santo capacita a cada persona para realizar una actividad específica dentro de la iglesia que va a beneficiar a todo creyente. No se encuentran en el orden que se esperaría puesto que todos tienen el mismo valor y sería hermoso que en todas las congregaciones existieran. Dios provee de dones a cada creyente, el apóstol Pablo cita en Efesios 4:7-11, la profecía sobre Cristo en el Salmo 68:18 en donde se manifiesta que Cristo subiría a los cielos, derrotaría a sus enemigos y daría esos dones a los hijos de Dios. Cada uno tiene una actividad que desempeñar. José M. Saucedo V., en su libro Romanos menciona que los dones no son dados por los líderes; sino por Dios, y que hay iglesias donde el creyente se encuentra sirviendo en otras actividades, en lugar de desarrollar su don.

“Profecía” prophètaia, Dios desde la antigüedad se ha comunicado con la humanidad a través de los profetas, quienes han dado mensajes divinos que puede ser la predicción de un acontecimiento futuro (Hch 21:10,11), la instrucción de Dios para que sus siervos hagan lo que tienen que hacer (Hch 13:2) o también exhortación y consolación (Hch 15:32) Este don debe usarse según la medida de la fe (12:3). La iglesia no debe pasar por alto el evaluar las palabras del profeta (1 Jn 4:1), la congregación debe discernir las palabras del profeta y cuidarse de los falsos.

“Servicio” diakonía, Este servicio nació con la iglesia (ver comentario Hch 6:1-7) para servir las mesas, atender a las viudas, discipular a los nuevos creyentes.Es un regalo que solo Dios puede dar a los creyentes para tener esa sensibilidad espiritual que les ayuda a ver la necesidad de sus hermanos, sin ningún interés económico, o cansancio físico, sino con amor a la obra de Dios y a sus hijos.

“Enseñanza” didaskalia, es la acción de enseñar y el mejor maestro que dejó un ejemplo fue el Señor Jesucristo, quien a la par que suministró enseñanzas a sus discípulos acerca del reino de los cielos, les enseñó, también a vivir conforme a la voluntad de Dios en la tierra. El don de la enseñanza, va más allá que ir a dar la clase el domingo, ya que el que tiene el don, diseña enseñanzas acordes a las necesidades de sus alumnos, no necesita un gran púlpito. En donde observa una conducta a modificar, pone manos a la obra y empieza a trabajar enseñando conforme a la Palabra de Dios. Deuteronomio 6 indica como la enseñanza se da en todo momento y en todo lugar, siempre recordando: “Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma y con todas tus fuerzas”, un mandamiento que debe aprender todo hijo de Dios. Enseñar es explicar detalladamente, de manera que los oyentes lo puedan entender fácilmente.

“Exhortación” paraklései, “llamar del lado de” y proviene de la palabra griega paracleto “consolador” que es el Espíritu Santo; algunas personas tienen ese don pastoral que mueve a estar al lado del necesitado, para animarlo, ayudarle en muchas áreas. El propósito supremo es animar a los creyentes, rescatarles del infierno. Los bomberos tienen una regla: “ante el peligro nunca abandones a tu compañero”. Dios ha capacitado dentro de su iglesia personas con ese don de levantar al caído, al débil en la fe. La Biblia muestra el ejemplo de Bernabé “hijo de consolación” quien con su ministerio dio un ejemplo a Pablo y Juan Marcos del don de la exhortación. Inicio con Pablo el primer viaje misionero llevando a Juan Marcos, guiándoles. Cuando Pablo ya estaba listo, “lo dejó ir” con Silas. Bernabé volvió a buscar a Juan Marcos, para que hiciera con él el trabajo misionero.

“Reparte” metadidous, compartir con generosidad y sencillez, esto es, el que tiene el don da, y no piensa en lo material, ni en sus fines egoístas. El que da con liberalidad, no pide fanfarrias, ni busca el reconocimiento. Hace lo que el sagrado libro dice: …. “no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha”. (Mt 6.3)

“Preside” prostaistamenos, se refiere al liderazgo en la iglesia, disposición a servir con esmero y solicitud a los creyentes. Jesucristo es la cabeza de la iglesia, sin embargo es necesario que haya orden entre los miembros, con personas que tienen la habilidad de organizar y dirigir a los miembros de la iglesia. Por tal motivo Dios a través del Espíritu Santo ha capacitado a personas para que con disposición realicen este trabajo.

“Misericordia” ho eleon, sentir empatía con la persona que está pasando por alguna tribulación o angustia, colaborar con ella con gozo, no sentirse afligido o perturbado, sino con la alegría de estar ahí y de poder extender una mano amiga.

Para Meditar

cada creyente ha recibido por lo menos un regalo especial de parte de Dios, por su gracia infinita el capacita a sus hijos para desempeñar un trabajo en el cuerpo de Cristo, este ha sido dado conforme a la fe. Corresponde a los creyentes ir destapando su regalo para poderlo usar, aunque la envoltura sea hermosa y el don no sea el de los más aprecia.

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