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El hombre natural vs. El hombre espiritual

2:14-16 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”.


Estos versículos están cargados de teología práctica. Pablo habla del hombre que busca la sabiduría de este mundo, el cual es un hombre “natural”, la Biblia RVR09 traducía “animal” puesto que el vocablo para “natural” es psíjikos, en griego, es decir, alguien sujeto a sus pasiones, como un animal que no puede dominar sus instintos sexuales. Entonces el hombre sin Cristo es un hombre “irracional” aunque tenga la sabiduría humana racional, por lo tanto incapacitado para “percibir”, y tomar por cierta la sabiduría del Espíritu Santo que viene del cielo; de hecho, este conocimiento es menospreciado por el hombre natural tachándolo de “locura”.

El contraste de ideas es dramático, Pablo dice que en realidad quien no acepta el mensaje de Cristo es un salvaje llevado por su sensualidad. La razón del pensar así, por parte de los gentiles incrédulos, se debe a que no “podían” (no eran aptos) para entender la doctrina. Se requiere “discernir”, tener la capacidad de juzgar, examinar o escudriñar de un modo espiritual. Rendir la razón a la fe, desde siempre ha escandalizado a los hombres, pero así trabaja el Señor.

En contraste el hombre espiritual sí puede “juzgar” todas las cosas. Aquí hay que apegar la expresión al contexto; es decir, que puede “juzgar todas las cosas” que se refieran a la doctrina que viene del cielo, no a aconteceres de matemáticas, álgebra o astrofísica. Así mismo el “espiritual” (gr. pneumátikos) “no es juzgado por nadie”, significa que los carnales no pueden discernir el conocimiento de los espirituales para tacharlos de locos.

Esto tampoco se aplica a personas que piensan que si son líderes no pueden ser juzgados por sus correligionarios o autoridades, escudándose en que “no no son juzgados por nadie”, pero el contexto no tiene que ver con emitir juicios por el mal comportamiento de algún miembro o líder de la iglesia, a lo cual sí nos autoriza la Palabra (1 Co 6:2,3).

Pablo remata el capítulo utilizando la figura favorita de los rabinos: la interrogación. Estos cuestionamientos no buscan en realidad ser contestados, no, son figuras de dicción muy bellas para enfatizar algo. ¿Quién conoció la mente del Señor? La respuesta a ello en realidad es “nadie”, no existe ser en este mundo que pueda decir que ha explorado la “mente” (gr. noús) del Señor. “Mente” aquí se puede referir tanto a los propósitos de sus razonamientos como a la profundidad de su manera de proceder. Dios mira lo eterno, nosotros lo temporal, Dios mira el final, nosotros el principio.

Nadie le puede instruir, por ello la segunda hermosa interrogación “¿quién le instruirá?” recuerda a Isaías 40:13 donde dice el profeta: ¿Quién ha escudriñado al Espíritu de Jehová, y quién ha sido su consejero y le ha enseñado?, texto que Pablo recalcaba ya que también lo usa en Romanos 11:34. El remate del capítulo es tan contundente ya que aunque nadie puede decirle a Dios qué hacer, nosotros -dice el apóstol- tenemos esa misma mente, es decir, estamos conectados por lo “espiritual” a la mente de Cristo quien gobierna el universo.

Para Meditar:

Esto lleva a pensar que una relación más profunda con el Espíritu Santo quien escudriña “las profundidades de Dios” nos afina en torno a ese sonido y podemos empezar a pensar de manera semejante. Por lo contrario, sin la ayuda del poderoso Santo Espíritu nuestra mente terminará por carnalizarse y empezará a ver con ojos “naturales” las obras y la doctrina que vienen de arriba y quizá hasta nos lleguemos a oponer al accionar pentecostal con doctrinas y sofías de hombres, sustituyendo así el accionar correcto de Dios en nuestra propia iglesia.

El pentecostalismo ha sufrido el menosprecio de los que se creen siempre más sabios; pero entre más un creyente sea lleno del Espíritu Santo será llevado cada vez más cerca de tener la mente de Cristo como al final Pablo lo enseñó. El apóstol menciona que si se tiene la mente del Señor se acabarán las burlas de los sabios de este mundo, puesto que eso era lo que pasaba en Corinto.

Por otro lado, es bien sabido que los corintios eran muy sensuales, estaban divididos, tomaban la Santa Cena indignamente y abusaban de los dones, ¿Cómo es posible que Pablo los incluyera en la expresión “nosotros tenemos la mente de Cristo”? La respuesta es sencilla, “el principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Proverbios 9:10), en otras palabras, el conocer y obedecer los mandamientos de Dios es la manera de aprender a ser sabios y permaneciendo en Él, se irá creciendo poco a poco en el Señor hasta tener la mayor estatura posible.

Para Meditar:

Un creyente debe acercarse siempre a Dios con la ayuda del Espíritu Santo. El devocional diario permitiendo al Santo Espíritu fluir en el corazón es importante, el hablar lenguas también lo es, puesto que uno habla “misterios” cuando lo hace; así eso permite una conexión espiritual importantísima y vital para cada creyente. Los cesacionistas (personas que creen que los dones cesaron) quizá no lo comprendan y busquen alejarnos de ese sentir de fuego y lenguas con burlas y ataques, pero eso no nos debe amedrentar; pues esa legítima búsqueda nos permite día a día ir afirmándonos en la mente de Cristo, estar muy cerca de Él, al grado de dejar la mente sensual y natural para ser más espirituales, y corresponder a la superación que Pablo esperaba de los corintios.

© 2018 La Biblia Continental. Todos los derechos reservados. Diseñado por Creating Destiny Graphics. Biblia Reina Valera 1960 y El texto bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso. Reina-Valera 1960® es una marca registrada de American Bible Society, por lo cual se puede usar solamente bajo licencia.