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Los derechos de un apóstol, 1 Co 9:1-27

9:24-27 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. 26 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 27sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.



Nota histórica-geográfica

La ciudad de Corinto está ubicada en la Grecia actual al noreste de la península de Peloponeso. Su posición en el estrecho del istmo la convirtió en un excelente lugar para el comercio, pues controlaba la ruta terrestre entre Italia y Asia, además contaba con los puertos de Lequeo al norte y Cencrea al este.5 En esta ciudad se realizaban los juegos ístmicos en una alameda dedicada al dios Poseidón, en el segundo y cuarto año de cada Olimpiada.6

Para los corintios era un tema muy conocido y probablemente en el tiempo que el apóstol estuvo en ese lugar se hayan realizado estos juegos. La frase ¿No sabéis que los que corren en el estadio..? Era una palabra familiar, pues todos los que iban al estadio iban para competir en las carreras. Eran personas que tenían que esforzarse, tener entusiasmo, condición física. De la misma manera el cristiano debe reunir esas características además de la paciencia (Hebreos 12:1) Pues muchos corren pero no todos lo hacen con el mismo ánimo, sólo aquellos que han puesto su mirada en el galardón.

Para ganar el premio debe haber un entrenamiento previo. Así como el deportista lleva una dieta adecuada, absteniéndose de sustancias nocivas para su organismo y de las trasnochadas; de igual manera el creyente debe cuidar su vida espiritual y su testimonio, recordando que todo le es lícito, pero no todo le conviene (10:23), siempre debe tener presente que está participando en una carrera, en la que pone todo su esfuerzo, mirando siempre al blanco que es Jesucristo.

En todo momento el apóstol se pone como ejemplo auto disciplinándose para poder alcanzar la meta. Aunque muchos corran en la competencia solo uno ganará el premio; en aquellos tiempos era una corona de laurel y olivo. Iniciar la carrera no garantizaba obtener el premio. Sin embargo en la vida cristiana, por la obra de redención ya realizada por Jesús, viviendo con esfuerzo y disciplina se llegará a feliz término.

Yo me esfuerzo por recibirlo. Así que no lucho sin un propósito. 27 Al contrario, vivo con mucha disciplina y trato de dominarme a mí mismo. Pues si anuncio a otros la buena noticia, no quiero que al final Dios me descalifique a mí., dice otra versión. Pablo se pone de ejemplo, se autodisciplina y ejerce dominio propio para cumplir con la comisión encomendada, reconociendo que si no hace bien su tarea, no importando cuan duro haya trabajado pueda quedar sin recompensa. Quizá haya personas que piensen que si han trabajado para el Señor deben recibir una corona incorruptible, las sagradas escrituras mencionan que la carrera del creyente termina hasta que uno muere; por lo tanto hay que ser fiel hasta la muerte. (Ap 2:10)

Para Meditar

Esta exhortación a la disciplina necesaria para la vida cristiana, es un texto poderoso cuya advertencia no se debe tomar a la ligera. El Señor Jesús también habló que en aquel día le dirán: “Señor, Señor, en tu nombre profetizamos, y en tu nombre echamos fuera demonios y el responderá apartaos de mi hacedores de maldad” (ver comentario a Mateo 7:21-23) Pablo exhorta al joven Timoteo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado como obrero que no tiene de que avergonzarse que traza bien la palabra de verdad” (1 Ti 2:15)

5 Williams, D. (2014).. En J. D. Barry & L. Wentz (Eds.), Diccionario Bíblico Lexham. Bellingham, WA: Lexham Press.

6 Pfeiffer, C. F. (2002). (pp. 385–386). El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

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