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1 TESALONICENSES CAPÍTULO 3

Continuación: ausencia de Pablo de la iglesia 3:1-10
3:1-3 “Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas, y enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe, a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.”


Nota importante: este es uno de los capítulos más pastorales de Pablo, el apóstol a los gentiles, o dicho de otra manera, un capítulo en donde muestra con mucha sensibilidad un corazón de pastor. Un modelo para todos los pastores, de como deben preocuparse por sus ovejas, asegurarles su intercesión permanente por ellas, alentándoles, proveyéndose de asistentes pastorales idóneos (como Timoteo), que les cuiden y les den la instrucción debida.

El apóstol Pablo tenía un gran amor por la iglesia que estaba en Tesalónica, como se cita en 2:8, enfatizando que, es tan grande su afecto por ellos que no solamente estaba dispuesto a entregarles el evangelio, sino también su propia vida, porque habían llegado a ser muy queridos por él.

Es aquí donde les cuenta que, fue necesario quedarse en Atenas para no arriesgar a la iglesia, ni a sus colaboradores, si el regresaba a verlos; puesto que Pablo era el centro de atención y era a quien querían ver acabado. Fue duro para el apóstol aceptar quedarse solo en Atenas y no poder regresar a estar con la iglesia, considerando aún que entre Tesalónica y Atenas había una distancia aproximada de 500 kilómetros (300 millas)

Debe recordarse la narrativa de Hechos 17:13-15 cuando el apóstol Pablo tuvo que ser enviado de Berea a Atenas, ya que los judíos de Tesalónica habían venido a Berea para alborotar al pueblo e impedir que Pablo siguiera predicando y levantara otra iglesia. Pero la habilidad de los hermanos permitió llevar al apóstol hacia la costa y acompañarlo por mar a un lugar seguro, como fue la ciudad de Atenas hacia el sur. Cabe destacar que Silas y Timoteo tuvieron que quedarse con la iglesia naciente. Llegando al lugar de destino, los hermanos que lo habían acompañado por mar, recibieron instrucciones del Apóstol, para pedir a Silas y Timoteo, que se le reuniesen lo más pronto que pudieran.

Como se recuerda, el apóstol Pablo había conocido al joven Timoteo en su segundo viaje misionero, cuando visitaba Listra. Se percató que todos daban buen testimonio de este distinguido joven, tanto en Listra como en Iconio, y se lo llevó junto con Silas, lo cual fue un excelente acierto.

Juntos fundaron la iglesia de Filipos, en donde Pablo y Silas fueron encarcelados. Por cierto, el joven Timoteo se salvó de “este bautizo”. Al tener que salir de Filipos por la presión de los judíos contrarios al Evangelio, se trasladaron a la importante ciudad de Tesalónica.

La experiencia en Filipos ganando almas (Hch 16:40) y su ministración conjunta en Tesalónica, (Hch 17:4) y en Berea (Hch 17:10-14) le dieron al Apóstol la confianza para mandarlo posteriormente a visitarlos, desde Corinto, donde se encontraba Pablo entregado por completo a la predicación de la Palabra (Hch 18:5) y seguramente quedarse un tiempo con ellos.

Para Meditar

estas plantaciones en lugares nuevos y difíciles, han servido a los misionólogos de todos los siglos para derivar estrategias en la plantación de nuevas iglesias. Y desde luego, que son toda una inspiración para los creyentes de la iglesia local que quieren abrir misiones o “iglesias hijas”, y para quien tenga un llamamiento misionero hacia otras regiones del País o tierras extranjeras.

Es destacable como el apóstol presenta a Timoteo delante de la iglesia en Tesalónica, en donde además de nombrarlo hermano, lo llama servidor de Dios y colaborador en el evangelio de Cristo. Otorgándole un especial honor delante de la iglesia, de tal forma que podrían recibirlo con toda confianza, como un siervo de Jesucristo en toda la extensión de la palabra.

Aunado a esto, la misión de Timoteo para con la iglesia era ir a verlos para fortalecerlos en el Señor, y compartirles la Palabra que les ayudara a resistir las tentaciones del maligno, y la presión hostil en cuanto a su fe, y se desarrollaran en una plena firmeza y seguridad en el Señor Jesucristo, que los había redimido de sus pecados y los había hecho aceptos hijos de Dios.

Saber de antemano que las circunstancias difíciles pueden presentarse a la vida del creyente era algo que Timoteo tenía que transmitirles a los tesalonicenses, estimularles en la fe para que ninguna tribulación pudiera venir a robar el gozo del Señor, ya que al estar caminando en contra de la corriente de este mundo implicaría presiones de los que negaban la cruz de Cristo. Tal y como fue el caso cuando el mismo Apóstol tuvo que huir, ayudado por los mismos hermanos

Para Meditar

No ser indiferentes y levantar manos caídas para la gloria de Dios Padre, animando y fortaleciendo a todo aquel que ha querido apartarse o se ha quedado estancado. El evangelio sin duda nos ha marcado y no podemos volver a atrás, sabiendo que hay un mejor galardón en los cielos, cuando lleguemos a su presencia o en su debido momento cuando Cristo venga por su iglesia.



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