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PRIMERA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL PABLO A LOS TESALONICENSES

Introducción


Escritores:

Pbro.Zabdy E. Martínez Velázquez
Pbro. L.Fernando Caballero Castillo
Pbro. José Luis Cruz Quintero

Introducción:
Pbro. L.Fernando Caballero Castillo

Editores:
Pbra. B.Elizabeth Ramírez Rosales
Pbro. Vicente Castillo Jiménez
Rev. David L. Aguillón
Dr. Teófilo J. Aguillón

Diseño y Relaciones Públicas:
Joel Aguillón y Rubén D. Aguillón

La Primera Epístola a los Tesalonicenses es considerada por muchos eruditos como la primera carta escrita por el apóstol Pablo. (otros mencionan la epístola a los Gálatas). En ella el Apóstol resalta el testimonio y ejemplo que ahora tienen en Jesucristo, y como su vida ha demostrado un cambio genuino porque han dejado atrás la idolatría y se han convertido al Dios vivo (1:2-10). También el apóstol Pablo deja en claro que el trabajo suyo, y de sus colaboradores, ministrando a los tesalonicenses no ha sido en vano y que todo esfuerzo ha traído fruto en el Señor, a tal punto de decir que aun estarían dispuestos a dar su vida por ellos porque han llegado a ser muy queridos (1 Ts 2:1-12).

Aunado a esto, les hace ver que reconoce que, por causa del evangelio han sido perseguidos por aquellos que rehúsan creer en el nombre de Jesucristo (2:13-16). Que existe un gran deseo en su equipo, de volver a verlos y estar con ellos, aunque al momento sólo pueden escuchar noticias a través del colaborador que les envió. (2:17-3:13). De igual forma el apóstol aprovecha la ocasión para ratificarles ciertas recomendaciones importantes relacionadas con llevar una vida agradable delante de Dios (4:1-12), haciéndoles ver la recompensa maravillosa que está preparada para aquellos que han creído en Jesucristo y que tiene relación con su promesa de que un día volvería por su iglesia y que tanto creyentes muertos y vivos gozarían de la bendición de pasar una eternidad a su lado.

Finalmente, el apóstol Pablo redacta una serie de consejos en forma de exhortación, a fin de que se mantengan firmes para aquel día glorioso; y termina con la salutación final para la iglesia, así como el mandato de que se lea la Carta a todos los hermanos.

Contenido. La Primera Epístola a los Tesalonicenses cuenta con 89 versículos en 5 capítulos, que revelan una relación estrecha entre los tesalonicenses y el apóstol Pablo, así como instrucciones para conducirse correctamente delante de Dios, además de un contenido teológico relacionado con el retorno del Señor Jesucristo, así como valiosos consejos pastorales que llevan al creyente a estar siempre preparados para el encuentro glorioso con su Señor.

Versículos clave. 1 Ts 5:23,24 “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará”.

Ubicación histórica y geográfica. Tesalónica (la actual Salónica) se encuentra en Macedonia, al norte de la presente Grecia. Una región que se extiende entre los montes Balcanes y la península de Grecia, donde desaguan dos grandes ríos, el Axius y el Haliacmon. Aunque durante el primer siglo era una provincia romana, la región natural no compartía exactamente las mismas fronteras que la entidad política del mismo nombre. Según Estrabón, un historiador romano, la forma de la provincia de Macedonia era como un paralelogramo, cuya extensión era por el oeste, desde la costa del Adriático y por el este hasta el río Hebrus y la ciudad de Cypsela. Por el norte se extendía desde las montañas, incluyendo a los Haemus (el antiguo nombre de los Balcanes), hasta la vía Ignacia al sur, el gran camino militar que atravesaba toda Macedonia.

La ciudad de Tesalónica se extendía con la forma de un anfiteatro alrededor del interior del Golfo y su puerto brindaba a los marineros un lugar seguro para anclar. Ubicada a la cabeza de una bahía tranquila del Golfo, protegía los barcos de los peligrosos vientos del sudeste. Al otro lado, las colinas y el Acrópolis de la ciudad los guardaban seguros de los fuertes vientos del norte que bajaban desde Europa. Con este puerto, que ofrecía buen y profundo ancladero de seis a ocho brazas, la ciudad daba el mejor acceso en toda Macedonia a las islas y las ciudades del Mar Egeo y también a los territorios del Este alrededor del Mar Mediterráneo, tales como Siria, Palestina y Egipto. La construcción de muelles por los romanos acrecentaba la ventaja marítima de la ciudad. A diferencia de la ciudad de Atenas, la orientación de Tesalónica era hacia el interior del continente y no hacia el mar.1

Autor, situación del autor y relación con sus destinatarios. Las dos cartas a los Tesalonicenses pueden ser las primeras de las cartas de Pablo, escritas poco después de la evangelización en esa ciudad y, por lo tanto, alrededor de los años 51-52 d.C., cerca de dos décadas después de la resurrección de Cristo.2 Fueron escritas desde Corinto poco después de la partida de Pablo de Tesalónica.3

Pablo en esta Epístola no empieza con su firma tradicional de apóstol o siervo de Jesucristo, sino que hace mención de dos de sus colaboradores más cercanos en ese momento, mientras escribía la carta, Silvano y Timoteo. Pudiera provocar duda respecto a la autoría total de la carta, por el hecho de que menciona a esos dos personajes. Sin embargo, en los siguientes versículos Pablo hace notar su particularidad hablando en singular al decir “yo Pablo” (2:18), “Por lo cual también yo” (3:5) y “de que yo os escriba” (5:1). Por otro lado, si bien es notable que Pablo sobresale del grupo de los tres para expresar sus anhelos a los tesalonicenses, no deja a un lado a sus colaboradores, al expresar que también ellos sienten lo mismo que el apóstol; es allí donde Pablo usa la palabra “nosotros” (2:7-10, 3:1-6, 4:1, 5:25), resaltando la importancia de su valioso equipo.

Cabe mencionar que el nombre de Silvano en la historia eclesiástica corresponde al nombre de Silas, quien fuera varón principal entre los hermanos junto con Judas que tenía por sobrenombre Barsabás; ellos fueron escogidos por los apóstoles y los ancianos, por la iglesia de Jerusalén para acompañar a Pablo y Bernabé a Antioquía. Silas era conocido en la naciente iglesia en Jerusalén como profeta, por ello al llegar a Antioquía y reunida la congregación, pudo ministrar impartiendo consuelo espiritual y confirmando a los hermanos con abundancia de palabras (Hechos 15:30-32).

El hermano Silas después de haber cumplido con el encargo de los apóstoles y los ancianos, pudo haber regresado a servir a la iglesia en Jerusalén, pero ese no fue el caso (Hch 15:33-34), pues decidió quedarse en Antioquía junto a Pablo y Bernabé. Un trabajo mayor venía para la vida de Silas, ya que se convertiría en el nuevo acompañante de Pablo en su segundo viaje misionero, al surgir un desacuerdo entre Bernabé quien había acompañado a Pablo en su primer viaje. El apóstol Pablo no quiso llevar a Juan Marcos, sobrino de Bernabé en este nuevo viaje, considerándolo inconstante (Hch 13:13).

También dentro de este encabezado es citado el joven Timoteo, quien fue un gran elemento para Pablo y Silas durante el transitar de su segundo viaje misionero, al mostrar un testimonio impecable entre los hermanos de aquellas ciudades que eran recorridas y confirmadas (Hch 16:1-12).

Los tres llegaron a la ciudad griega de Tesalónica, después de haber salido de Filipos y haber pasado por Anfípolis y Apolonia. Allí encontraron una sinagoga de los judíos, a lo que fiel a su costumbre el apóstol Pablo fue a ellos declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que Jesús de Nazareth era el Cristo, durante tres sábados consecutivos (Hch 17:1-3), logrando que judíos creyeran, así como griegos piadosos y algunas mujeres nobles. Esto provocó el disgusto de los judíos que no creyeron y se dispusieron a formar una turba con hombres malos para alborotar la ciudad y sacarlos del pueblo (Hch 17:4-9). Por lo que, de inmediato los hermanos de Tesalónica por salvar las vidas de los siervos de Dios, los enviaron a Berea.

Al llegar allí, no perdieron el tiempo y continuaron predicando el evangelio, primero en la sinagoga, como era la estrategia. Y muchos se convirtieron al Señor, incluyendo mujeres griegas de gran reputación y no pocos hombres (Hch 17:10-12). Para infortunio de los predicadores, aquellos hombres malos que habitaban en Tesalónica se enteraron de que los siervos de Dios estaban en Berea anunciando la palabra de Dios y se dispusieron también en ir allá para alborotar a las multitudes y expulsarlos del pueblo. Por lo que los nuevos creyentes, para salvarlos enviaron a Pablo a la ciudad de Atenas. Silas y Timoteo se quedaron en Berea (Hch 17:13-15) edificando a los hermanos.

Después de predicar en Atenas, Pablo se dirigió a Corinto, donde conoció al diligente matrimonio de Aquila y Priscila (Hch 18:1-3), quienes más adelante serían de gran utilidad a la obra de Dios. Ya estando en Corinto, el apóstol Pablo pudo enfocarse por entero a la predicación y al tiempo recibir de nuevo a sus colaboradores, Silas y Timoteo (Hch 18:4, 5), a quienes no veía desde que se fue de Macedonia.

Motivos para escribir la Primera Epístola a los Tesalonicenses.

Por su manera de iniciar la carta, el apóstol Pablo quiso recalcar la importancia de vivir a la altura del evangelio, incluso en tiempos de tribulación y prueba, haciendo memoria de que sus oraciones siempre han estado presentes a su favor y que sin cesar delante de Dios se acuerda, de como la obra de su fe, el trabajo de su amor y su constancia en la esperanza han sido manifiestas en Cristo Jesús (1:2-10).

La carta también resalta el ministerio que tuvo tanto el apóstol Pablo como sus colaboradores Silvano y Timoteo, que a pesar de las pruebas que enfrentaron por causa del evangelio, defendieron su integridad ante todos aquellos opositores que quisieron acabar con ellos y con el fluir de la Palabra de Dios (2:1-12). Asimismo, citan los peligros que enfrentaron por causa de la predicación del evangelio y como ellos fueron partícipes de la bendición de haber creído al Señor y como su vida cambió. Pablo resalta su noble actitud, de ser semejantes a las iglesias de Dios en Cristo Jesús, que se encontraban en Judea, habiendo padecido como ellos, de los de su misma nación (2:13-16).

Asimismo, el apóstol Pablo les dice que escribe la carta a los Tesalonicenses después de haber recibido noticias del joven Timoteo, en donde se goza por las buenas noticias de fe y amor que abundan en ellos (2:17 – 3:13). Aunado a esto, les da instrucciones muy claras a seguir para agradar a Dios con sus vidas, y manda que abunden en ellas (4:1-12).

Debe notarse que los tesalonicenses fueron los privilegiados en recibir la información precisa sobre la venida de nuestro Señor Jesucristo, exponiendo el apóstol Pablo una cátedra teológica, que ha sido la base para la iglesia a través de los tiempos (4:13-5:11) brindando esperanza para los que mueren en Cristo y los que aún permanezcan vivos y fieles en su venida. Este pasaje describe el arrebatamiento de la iglesia, enseñanza que se conoce también como “el rapto”. Por último, la carta concluye con una serie de exhortaciones y consejos para la iglesia, que, al llevarlas a la práctica, “el mismo Dios de paz los santificará por completo y los guardará irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (5:1-24). Así también encarga que oren por su equipo de siervos y que la carta sea leída a todos los hermanos (5:25-28).

BOSQUEJO

I. Introducción (1:1 – 2:12)
A. Saludos iniciales a la iglesia (1:1)
B. Testimonio y ejemplo de los Tesalonicenses (1:2 – 10)
C. Trabajo y servicio de Pablo y sus colaboradores (2:1 – 12)

II. La práctica del evangelio por la iglesia (2:13 – 4:12)
A. Persecución por efecto de la predicación (2:13 – 16)
B. Deseo de Pablo por volver a visitar a los Tesalonicenses (2:17 – 3:13)
C. Instrucciones para llevar una vida agradable (4:1 – 12)

III. La venida del Señor Jesucristo por su iglesia (4:13 – 5:11)

IV. La exhortación y consejería a la iglesia (5:12 – 25)

V. Saludos y bendición final para la iglesia (5:26 – 28)

1Green, E. (2000). 1 y 2 Tesalonicenses. Grand Rapids, Michigan, USA: Portavoz.
2Keener, C. (2014). Comentario del contexto cultural de la Biblia NT. USA: Mundo Hispano.
3Pearlman, M. (1995). A través de la Biblia. Miami, Florida, USA: Vida.

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