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Las ofrendas para los santos 2 Co 9:1-15

9:12-15 Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos; asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. ¡Gracias a Dios por su don inefable!


12Porque la ministración de este servicio… una vez más, se encuentra el énfasis de Pablo usando la palabra diakonía y sus variantes. La palabra ministración, viene del griego diakonía, cuyo significado se refiere a ser siervo, asistente, servidor, alguien que asiste o ministra, no importando que sean judíos o gentiles. 

De una forma muy llamativa, expone que tanto a las personas que les llegue el favor de las provisiones, como a aquellos que las hayan provisto, serán llenos de bendiciones en Cristo y el Padre recibirá toda la gloria.

…lo que a los santos falta,…El término santos, justamente aplicado a los que ya han entregado sus vidas a Cristo, conecta con este pasaje del libro de los Salmos 34:10 donde refiere que “ los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien”.

Una vez que los cristianos de Corinto depositaran su ofrenda y fuese distribuida entre los pobres de Jerusalén, resaltaría que obedecieron el mandato de Jesús cuando expresó que sus verdaderos discípulos serían reconocidos por el amor mutuo. El Espíritu Santo, produce en la iglesia, un alto sentido de responsabilidad en el cumplimiento de las ordenanzas divinas; el creyente que escucha, acepta, ama y obedece cuando de dar se trata, desencadena una excelente adoración a Dios.

Georgi, en su libro Remembering the Poor, (Recordando a los Pobres) narra que aproximadamente unos cuarenta años después de que habría sido escrita la carta a los corintios, Clemente de Roma expresó una frase similar con respecto a la ayuda a los pobres: “que el rico ofrezca su ayuda al pobre y que el pobre dé gracias a Dios, que le otorgó a alguien para que proveyera sus necesidades.”

13Pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos” Una experiencia, es un momento donde se somete la voluntad del ser humano para recibir instrucción, se espera que se aprecie para adquirir un reforzamiento en los valores humanos y aún más, cristianos. Los santos de la región de Macedonia y Corinto fueron probados en la medida de su bondad, mientras que los receptores, los pobres de Jerusalén recibían esas dádivas, se hizo manifiesto que todos esos corazones glorificaban a Jesucristo.  

Nota Doctrinal

Es conveniente detenerse en este punto, para enfatizar que el evangelio no está fundamentado en las obras, sino que como expresa Santiago 2:17 “.. la fe, si no tiene obras es muerta en sí misma”. Estas obras producto de la fe, en un corazón ya redimido, llevan que se otorgue a Dios la gloria. Es decir, no practicar ciertas obras para lograr la salvación, sino que las obras que se realicen, sean producto de la salvación. Santiago 2:18 en su segunda parte recalca: “yo te mostraré mi fe por mis obras”.


Los corintios pudieron vivir en carne propia la veracidad de este evangelio cuando escucharon y obedecieron la voz de Cristo. Aunque es verdad que no todos estaban sujetos en la comunidad cristiana de Corinto, pues había quienes vivían de forma desordenada, otros más sí fueron humildes, y Pablo quiso estimular a todos los santos de Acaya para que vieran que su donación si era tenida en alta estima por los judíos de Jerusalén.

14Asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman la causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros”

Úbiquese a la iglesia de Jerusalén y al apóstol Santiago quien encabeza esta comunidad cristiana. Desde este epicentro4 de adoración, se está respaldando la labor misionera del apóstol de los gentiles a través de las oraciones y ruegos. Esa red de oración en favor del campo misionero alcanzó Corinto, fue palpable el avance del evangelio de Cristo en las regiones gentiles.

Los ojos de los judíos fueron más abiertos espiritualmente, ahora que veían que el mensaje del nazareno no era exclusivo para su Israel, sino que alcanzaba al extenso mundo gentil. Superabundante gracia, es una exageración bien aplicada, en la cual se reconoce como Dios trabaja, en las formas menos imaginadas.

15¡Gracias a Dios por su don inefable!” Extraordinaria la forma en la que se cierra este capítulo, tomándolo a manera de un mandato en cada uno de los creyentes. Demos gracias a Dios, y no de forma optativa sino como el deber de todo nacido de nuevo. Debemos adorar al Padre en la abundancia y en la escasez.

Las barreras que separaban a las razas, lenguas y culturas propias de cada nación, en Cristo fueron borradas y eso es motivo para exaltarle abundantemente. Pues ese don inefable se ha dado a conocer a través del nacimiento, ministerio, sufrimiento, muerte, resurrección y próximo regreso de Jesús. Esta es la vía en la cual el Padre escogió para manifestar su amor para la humanidad, inútil sería intentar expresarlo en palabras y por eso el verbo fue encarnado, para manifestarlo entre los hombres. 

“don inefable”, algo que no se puede explicar con palabras. Diríamos en este caso, tan solo con hechos. El apóstol amado, Juan, en el capítulo 3:16 de su evangelio recalca:
“porque de tal manera amó Dios al mundo”, es decir “un amor inefable” en donde no hay nada en este mundo que permita describir algo tan extraordinario,
“que ha dado a su Hijo unigénito”. Unigénito quiere decir: el único nacido de tal forma.
“para que todo aquel que en el cree no se pierda”. Se recalca lo inefable: ser salvo de condenación, tan solo creyendo en el Hijo.
“tenga vida eterna”. El gran premio, una existencia eterna con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

4 Centro, núcleo, foco



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