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Discurso de Pedro en el pórtico de Salomón, Hch 3:11-26

Hechos 3:19-21
"Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,  20Y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; 21A quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el tiempo antiguo.”


Al señalarles Pedro a los judíos, que habían pecado, no era para condenarlos, por el contrario, deseaba que sus paisanos también conocieran a Jesús como su salvador.

Había llegado el tiempo de la gracia, era necesario cambiar sus pensamientos, reconocer que el pecado solo les traía perdición. El arrepentimiento del cual les estaba hablando Pedro era que dejaran de creer que Jesús era un criminal que tenía que morir y repudiaran las ideas que los fariseos y sacerdotes les habían hecho creer acerca de Jesús. Cuando eso sucedió, cuando ellos pidieron perdón, fueron libres de esa pesada carga.

Para Meditar

Jesús aún no moraba en sus corazones, venía el siguiente paso, convertirse. Seguía el aceptar a Jesús en su corazón como su salvador personal, eso era convertirse en creyentes. Ellos tenían que hacer lo que todas las personas deben de hacer, incluyendo nuestros tiempos: vivir en santidad, queriendo ser como fue Jesús, hablando como hablaba él, sirviendo como servía él, orando como oraba él, estando en el templo como estaba él.

Tiempos de refrigerio: como consecuencia del perdón de pecados, se deja de sentir esa carga pesada que quita la paz, y se puede entrar en la presencia de Dios y sentir esa sensación de saciedad como cuando la persona toma agua refrescante en un día caluroso, como cuando la tierra árida recibe la lluvia (Is 44:3; Ez 34:26) y también equivalente a una reconfortante siesta después de un largo día de trabajo. El tiempo de refrigerio se refiere a una diversidad de disfrutes espirituales y físicos. Va más allá de la sanidad física y de la sanidad del alma.

Los judíos esperaban el gran día del Señor, cuando vendría el Mesías a libertarles, sin embargo, gozar en el presente de un tiempo de refrigerio era algo muy grandioso. Como siguió explicando el apóstol ya los santos profetas lo habían anunciado desde tiempos antiguos, sobre Jesús el Hijo de Dios, A quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas.

Jesús vino a la tierra y regresó al cielo y volverá hasta que se cumplan los tiempos anunciados sobre su retorno glorioso, los cuales la iglesia está cada vez más cerca de disfrutar. Al arrepentirse y convertirse hoy, se pueden gozar tiempos de tranquilidad, en lo que llega el gran día del Señor.



© 2018 La Biblia Continental. Todos los derechos reservados. Diseñado por Creating Destiny Graphics. Biblia Reina Valera 1960 y El texto bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso. Reina-Valera 1960® es una marca registrada de American Bible Society, por lo cual se puede usar solamente bajo licencia.