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Pedro y Juan ante el concilio, Hch 4:1-22

Hechos 4:19-22
"Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. Ellos entonces les amenazaron y les soltaron, no hallando ningún modo de castigarles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho, ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad, tenia más de cuarenta años”


La respuesta de Pedro y Juan no fue un simple rechazo caprichoso a la autoridad humana. Había razones suficientes para que apóstoles y creyentes no dejaran de predicar y continuar con su ministerio. La autoridad terrenal se estaba oponiendo a la autoridad divina, y cuando esto sucede, aquella deja de tener derecho a exigir conductas u obligaciones que van en contra de los principios de Dios.

La orden de la autoridad se contraponía al mandato de Cristo, y no era posible obedecer a los dos. De una forma respetuosa, pero firme, los apóstoles se sometieron a la resolución de las autoridades y estuvieron dispuestos a sufrir las consecuencias de su testimonio. Por lo que sus detractores, al no encontrar elementos suficientes para detenerlos, los dejaron en libertad. Predicar nuestra fe puede incomodar a otras personas, pero tenemos la poderosa promesa de Jesús de que el Espíritu Santo hablará por nosotros

Nota de carácter etico

La biblia es clara al instruirnos sobre la responsabilidad que tenemos ante las autoridades terrenales. Puesto que es Dios quien establece las autoridades aquí en la tierra (Rom 13:1), el hombre debe respeto y obediencia hacia ellas. Sin embargo, y dentro de este contexto, la desobediencia a las autoridades fue permitida (Hch 4:19; 5:29) porque la autoridad terrenal se oponía a la voluntad de Dios. No obstante, una desobediencia de esta naturaleza “no puede involucrar la violencia o el vandalismo, acciones que contradicen la prudencia y el orden civil” (Gerald Nyenhuis y James P. Eckman, en su libro “Ética Cristiana” de la editorial Unilt, pág. 263).

Esta historia no es un pretexto para un espíritu rebelde a las autoridades. Tampoco es presunción para la desobediencia, sino una respuesta que afirma una verdad moral superior. En obediencia siguieron todas las partes del proceso hasta que finalmente quedaron libres. La paz verdadera se rige por la norma de la verdad y no por acusaciones falsas. El creyente no está exento de situaciones similares, pero si las acusaciones son falsas, Dios dará la victoria.


© 2018 La Biblia Continental. Todos los derechos reservados. Diseñado por Creating Destiny Graphics. Biblia Reina Valera 1960 y El texto bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso. Reina-Valera 1960® es una marca registrada de American Bible Society, por lo cual se puede usar solamente bajo licencia.