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HECHOS CAPÍTULO 8 - Saulo persigue a la iglesia, Hch 8:1-3

Hechos 8:1
“Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles”


Si bien es cierto, Pablo no apedreó a Esteban, estuvo de acuerdo en su muerte. Vemos aquí a un Pablo como un perseguidor feroz de la Iglesia, había escuchado el discurso de Esteban y comprendió que esa nueva doctrina no se trataba de un error, entendió perfectamente la incompatibilidad del viejo sistema judaico con el nuevo sistema cristiano. Es también evidente que, a pesar de haber sido educado a los pies de Gamaliel, no compartía la idea de éste, en el sentido de que se les dejara en paz, “Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; más si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios” (Hch 5:38).

Eso no era propio del carácter de Pablo, a su juicio, la nueva fe debía ser exterminada si se deseaba que la antigua, la judía, siguiera teniendo vigencia. Este sentir de Pablo se expone claramente en lo que Will McRaney, señala en su libro “El arte del evangelismo personal” (págs 12 y 13), al referirse a un artículo de Yosef Abramowitz en el que éste expresa: “Toda religión que no se considere lo suficientemente valiosa como para transmitirla a los que no creen, está condenada a sucumbir desde adentro”. Agregando: “Si los judíos no cumplen su tarea de proselitismo, puede darse a entender que no vale la pena extender el judaísmo a otros”. Pablo comprendió eso a la perfección y fue más allá de eso.

Con esto, inicia la persecución de la Iglesia de Jerusalén, y se obligan a dar cumplimiento a la orden de Jesús, de que su palabra se predicara en Judea y en Samaria (Hechos 1.8), es por ello, que resulta interesante que la palabra para referirse a esta expulsión de los primeros cristianos, sea la palabra “diaspeiro“ (esparcidos) que se usa para describir el acto de esparcir la semilla cuando se siembra.

Nota sociológica

Todos los grupos sociales pasan por distintas etapas, inicia con lo que se llama adaptación, esto es, se adaptan a su entorno y adecúan el entorno a sus necesidades; en este caso, la naciente iglesia se estaba ajustando a la vida en comunidad. Hechos 2.47 nos dice que tenían el favor de todo el pueblo, es decir, tenían aceptación de la sociedad, y hasta cierto punto, olvidaban una segunda etapa, que es precisamente alcanzar metas propias del grupo, “y se añadían los que habían de ser salvos”. Su vida se fue adecuando al entorno, tenían las cosas en común, el templo y las casas donde compartir, todo se acomodaba para una vida tranquila, pero tal vez sin evangelismo.

Es aquí donde la intervención divina viene y rompe con la inercia del grupo ya que ningún sistema, debe permanecer estático sin que aparezcan nuevas tendencias que les obliguen a cambiar o romper sus estructuras. Cada día los cristianos se integraban a la vida social de Jerusalén, de manera que su presencia, opinión y su fe llamaban la atención porque influían en su entorno. Aquí es donde la persecución rompe con la inmovilidad del grupo y son esparcidos con un solo propósito: que el evangelio del Reino corra por todos los caminos. Fue como una polinización, ya que por donde pasaban los cristianos iban sembrando la semilla que a su tiempo daría fruto; ellos tal vez no comprendían lo que ocurría, pero el Señor estaba en el asunto.

Para Meditar

Consideremos también este fenómeno en la actualidad, muchas iglesias locales nunca crecen, porque se sienten cómodas y seguras con ese grupo reducido; con buenos hermanos, con buena palabra que se les comparte, pero, sin embargo, nunca son desafiados a esparcir las buenas nuevas. Otras más, en lugar de esparcir la semilla, buscan aprovechar la pesca de quienes si lo hacen.

El gran amor de Dios por la humanidad siempre se ha mostrado, en este caso rompiendo una barrera racial. Quienes fueron esparcidos iban por las tierras de Judea y de Samaria, dándole la oportunidad a los despreciados (en este caso los samaritanos, que eran despreciados por los Judíos Jn 8:48) de tener la oportunidad de escuchar las buenas nuevas y entender que el Dios del cielo les amaba igual que a los judíos.

Vemos aquí que es la persecución lo que detona el cumplimiento de la gran Comisión. La iglesia había sido llena del poder de Dios y estaba lista para salir de misión “hasta lo último de la tierra”, empezando por Samaria y Judea.

Un aspecto que debe destacarse fue que los apóstoles, al parecer, no fueron molestados en esta ocasión, quizás porque ellos eran judíos hebreos, y los perseguidos eran helenistas, es decir, nacidos fuera de Israel. También es posible que el mensaje de los apóstoles siguiera siendo conservador, apegado todavía a las tradiciones judías, incluso, más delante, veremos a Pablo discutir con Pedro, porque este judaizaba a los gentiles.


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