Jesús llama a cuatro pescadores, Mr 1:16-20
(Mt 4:18-22; Lc 5:1-11) 

Mr 1:16-19 ““Andando junto al mar de Galilea, vio a Simón y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y dejando luego (tercer luego) sus redes, le siguieron. Pasando de allí un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la barca, que remendaban las redes”. 

Junto al mar de Galilea (el más mencionado en 2000 años por comentaristas, poetas y compositores de himnos), Jesús llama mínimo a los cuatro más famosos apóstoles: Simón, Andrés, Jacobo y Juan. A dicho lugar se le ha llamado de diversas maneras: mar de Genesaret, mar de Tiberias, lago de Galilea, siempre en torno de Jesús de Nazaret, en la zona más verde y más bella de Israel.

La consigna más importante les fue dada: convertirse de pescadores que usaban barcas y redes, en el oficio y tarea más importante para un ser humano: !Ser pescadores de hombres!

Para meditar: “…dejando luego sus redes, le siguieron”. Alabamos al Señor porque entre los ocho apóstoles restantes y luego entre los setenta hubo otros pescadores, dueños de barcas, campesinos y pequeños comerciantes y un publicano por lo menos, que reaccionaron al llamado de Jesús con la misma pasión y acorde a la singularidad del llamado.

Cuánto respeta el Señor Dios el albedrío del hombre. El apóstol Pablo, compartiendo su experiencia de salvación, casi grita: ¡Oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial!” (Hch 26:19).

Para meditar: Todos los apóstoles (exceptuando Jacobo y Judas) murieron muy lejos de su tierra, y quién sabe cuántos de los 70, asimismo como de los 3000 bautizados en el día de Pentecostés, fueron esparcidos por las persecuciones. A través de los siglos, incluyendo nuestra época, muchos, por seguir a Jesús, han pagado un precio en cruentas formas; pero al estilo de Abraham, esperando “ la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios… y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (He 11:8-13).