El bautismo de Jesús, Mr 1:9-11
(Mt 3:13-17; Lc 3:21, 22) 

Mr 1:11 “Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia”. 

Una voz que fue oída, no se dice por cuántos, indicando la divina aprobación y satisfacción. Jesús siempre lo supo, desde que tuvo conciencia de sí mismo. José su “justo padre” lo supo antes, cuando el ángel se lo declaró (Mt 1:18-21). María, llena de asombro, lo escuchó de dos ancianos en el templo: Simeón y Ana (Lc 2:25-38).

Nota doctrinal:Tanto en esta porción de las Escrituras como en otras de los Evangelios y de las Epístolas, Dios se revela como un ser que existe en tres personas distintas que comparten una naturaleza divina: Padre, Hijo y Espíritu Santo (Mt 3:16, 17; 28:19; 2 Cor 13:14; Ef 4:4-6; 1 P 1:2; Jud 20, 21).

Para meditar:Recuerdos indelebles permanecerán siempre en nuestra memoria y los disfrutaremos cada vez: !Los momentos maravillosos cuando hemos escuchado la voz de Dios!