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PRIMERA EPÍSTOLA UNIVERSAL DE PEDRO APÓSTOL

Introducción


Escritores del comentario de 1 Pedro:
Pbro. Gustavo Martinez Santiago
Pbra. Ma. Ángeles Ariguznaga Santos
Pbro. Luis Fernando Caballero C.
Pbro. Gerardo Hernández Nova

Editores:
Pbra. B. Elizabeth Ramírez Rosales
Rev. David L. Aguillón
Dr. Teófilo J. Aguillón

Diseño y Relaciones Públicas
Joel Aguillon y Rubén D. Aguillón

Diseño Digital:
Eduardo Canché
Kelly Palomo

Valor de la carta: La energía del estilo armoniza con el calor del carácter de Pedro; y, como comentó el famoso Erasmo de Rotterdam, esta Epístola está llena de dignidad y autoridad apostólica.

Datos biográficos del apóstol Pedro:
Simón Pedro, autor de las epístolas que llevan su nombre (1 P 1:1; 2 P 1:1), era hijo de Jonás (Mt 16:17; Jn 21:15-17), hermano de Andrés, asociados con Jacobo y Juan, los hijos de Zebedeo, involucrados en un próspero negocio de pesca comercial en las aguas del Mar de Galilea. La mayor parte de su vida se desarrolló en Betsaida (Jn 1:44), y después en Capernaúm, en donde parece que también vivía su suegra (Mt 8:14, 15). Era de un extracto económico y social muy semejante a los de su comunidad, con poca educación formal, un hecho notado y exagerado por el sanedrín judío cuando, junto con Juan, fue arrestado, traído ante el tribunal, y directamente amenazado de no hablar más en el nombre de Jesús (Hechos 4:13).

Nota histórica: No debe olvidarse que como judío tenía acceso a la educación de la sinagoga, que los educaba desde niños en el conocimiento del Antiguo Testamento, agregando además tres áreas prácticas para enfrentar la vida: aritmética, escritura y lectura del idioma. Algo que, con modalidades electrónicas, no cambia mucho en la sociedad moderna.

Pedro era un hombre casado, (Mt 8:14, 15); se implica que su esposa lo acompañaba cuando por un tiempo largo salía de su casa para predicar el evangelio del reino (1Co 9:5). Pedro y su hermano Andrés fueron primeramente discípulos de Juan el Bautista, de quien habían recibido testimonio concerniente a Jesús (Jn 1:36); y poco después, por medio de la influencia de Andrés, Pedro fue traído a Jesús, para ser uno de sus discípulos más notables. (Juan 1:40-42).

Pedro fue uno de los originales apóstoles designados por el Señor (Marcos 3:13-19), y habría siempre de ocupar un lugar muy importante y prominente en los eventos de la vida de Jesús. En todas las listas de los apóstoles su nombre aparece primero (Mt 10:4; Mr 3:13-19; Lc 6:12-16; Hch 1:13). Con Jacobo y Juan, él gozó una intimidad con el Señor no otorgada a los otros nueve apóstoles. Estos tres tuvieron el privilegio de estar presentes cuando la hija de Jairo fue levantada (Mr 5:22, 23, 35-43); contemplar la maravillosa escena de la transfiguración, (Mateo 17); y luego participar en la noche más oscura y terrible del Getsemaní (Mt 26:37).

En un momento trágico, ya previamente advertido por el Señor, cuando el enemigo “lo pediría para zarandearlo como a trigo” ( Lc 22:31), Pedro bajo la presión del momento terrible, cedió vergonzosamente al temor y tres veces negó, con juramentos, al Señor, a quien apenas unas horas antes había tan vigorosamente defendido.

Para meditar: más que la horrible experiencia de Pedro debemos recordar la promesa de Jesús; “yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” (Lc 22:32). Cada ministro y cada creyente debemos recordar esta maravillosa promesa del Señor Jesús.

Existe la tradición de que fue crucificado cabeza abajo. Las palabras dichas por Jesús al final de la importante encomienda de apacentar las ovejas implican una muerte violenta. (Juan 21:18)

Receptores:

Inicialmente, “los expatriados de la dispersión”, en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia (1:1). Regiones que corresponden a la actual Turquía y que desempeñaron un lugar importante en los primeros siglos de la cristiandad.

Les recuerda que habían sido liberadas de la manera superficial heredadas de sus antepasados y los que antes no eran un pueblo habían llegado a ser nada menos que el Pueblo de Dios (2:10). Por medio de la sangre derramada en la cruz y la resurrección de Jesús ahora, habían sido incorporados a esta nueva entidad. En tiempos anteriores habían vivido de acuerdo con la voluntad y los deseos mundanos de los gentiles (4:3). Como ocurre en las epístolas generales, se utilizan palabras y concepciones que originalmente se habían adscrito sólo a los judíos, el Pueblo Escogido, y ahora se aplican a los gentiles, que anteriormente se había creído que estaban excluidos de la misericordia de Dios.

Algunos judíos decían despectivamente que “Dios había creado a los gentiles para usarlos como leña para los fuegos del infierno, y que Dios no amaba nada más que a Israel de todas las naciones de la tierra”. Pero ahora, les dice Pedro, la misericordia, los privilegios y la gracia de Dios, se habían extendido por toda la tierra a todos los seres humanos, hasta a aquellos que nunca los habrían esperado.

Lugar y Fecha.

Como Pablo, el “apóstol a los gentiles”, en sus epístolas a los Gálatas, Efesios, Colosenses y a Filemón, se dirigió primeramente a los cristianos gentiles y luego a los judeocristianos, Pedro “el apóstol de la circuncisión”, se dirigió a las mismas iglesias, pero en primer lugar a los judeocristianos y luego en segundo plano a los creyentes no judíos. Fue precisamente durante la época en la que se produjeron las persecuciones de los cristianos en Roma cuando el apóstol Pedro escribió esta epístola. Y la escribió, según creen la mayoría de los eruditos, estando en Roma, dirigida a "los exiliados” o "a los extranjeros que se hallaban en la dispersión: "...a los expatriados de la dispersión en Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, como ya se dijo, “elegidos conforme al previo conocimiento de Dios Padre por la santificación del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre..." Así que es muy posible que el apóstol Pedro escribiese esta epístola desde la ciudad de Roma alrededor del año 63 d.C. ( la segunda epístola pudo haberla escrito unos cuatro años después)

Les escribió a los cristianos, tanto judíos como gentiles, que se encontraban dispersos por las ciudades de la provincia del noroeste de lo que actualmente se llama Asia Menor o Turquía. Estaban siendo acosados y perseguidos por todo el Imperio a causa de la proclamación de Nerón, por lo que el Apóstol les escribió con el propósito de animarlos, consciente de las dificultades a las que se estaban enfrentando y al hacerlo, con sus consoladoras cartas, bendijo a toda la cristiandad del futuro.

Ocasión. Los cristianos esparcidos por todas las provincias romanas del Asia Menor constituían una comunidad que estaba sufriendo por su fe. Algunos eran perseguidos y la mayoría eran rechazados por los miembros de la sociedad en la que vivían. Los judíos que no aceptaron a Jesús siempre hostigaron a los judíos cristianos, aún queriéndoles hacer regresar al judaísmo y en lo que podían, molestaban a los gentiles cristianos.

Ya no practicaban religiones paganas, e incluían a personas en su comunidad que eran de menor valor para la sociedad. (por ejemplo, mujeres y esclavos). Eso hacía que su identidad cristiana les hiciera sospechosos y su comportamiento amenazaba los valores de esa sociedad.

Por esto, la carta hace dos llamados que parecen contradictorios, pero que el único fin es orientarles a superar la situación en que se encuentran: Deben crear una comunidad y un sentido de identidad fuerte sometiéndose por causa del Señor, a toda institución humana, afirmando los mejores valores de la cultura que les rodea, con el propósito de ser aceptados, pero sin diluir o comprometer sus principios inamovibles de fe , abriendo la oportunidad de poder así dar testimonio de en quién han creído.

Dato histórico. Al mencionar “la iglesia que está en Babilonia” (5:13) no se estaba refiriendo a la Babilonia junto al Río Éufrates. La mayoría de los eruditos parecer estar de acuerdo en que el uso del término era corriente entre los cristianos de aquel siglo para referirse a Roma, ya que los ejércitos romanos con frecuencia asolaban a Israel (finalmente conquistaron a Jerusalén en el año 70). Los judíos con odio y desprecio le dieron ese nombre, debido al libertinaje, la idolatría y lo pecaminoso en que se había transformado la capital del Imperio Romano.

Riqueza literaria y uso práctico "Os he escrito brevemente, exhortándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis" (1 P 5:12).

Por lo menos se observan tres propósitos en la epístola:
1) Confirmar a los creyentes en la fe del evangelio
2) Fortalecerlos para una mayor resistencia ante los conflictos.
3)Para confortarlos con la seguridad que siendo "participantes de los padecimientos de Cristo", serían "en la revelación de su gloria", privilegiados para gozarse "con gran alegría" (1 P 4:12, 13). Con este fin muchos motivos son avanzados para la consolación de los santos y para animarlos a una mayor fortaleza y paciencia en "diversas tentaciones" que les habían venido. Cristo, como un ejemplo de paciencia en el sufrimiento, es ofrecido y los lectores son animados a "seguir sus pisadas” (1 P 2:21). Pedro, uno que sufría igual que ellos, les recuerda las experiencias de aquel que "cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente" (1 P 2:23).

Las palabras claves de 1 de Pedro, son:
Paciencia, esperanza, abnegación en el sufrimiento, y una expectación de rescate en el tiempo final. Como base los sufrimientos de Cristo, que le ganaron la redención al creyente, el triunfo de la resurrección, y la gloria de la exaltación. El comentario de la B. Est. Pent. Pg .1807 menciona que contiene uno de los pasajes del NT de más difícil interpretación (3:19,20).

Bosquejo.
Introducción
A. Salutación a los expatriados 1:1
B. Elegidos con propósito 1:2
I. La esperanza viva del cristiano 1:3-12
A. Basada en la resurrección de Cristo 1:3
B. Contiene una herencia imperecedera, reservada 1:4
C. Los que son probados, son guardados mediante la fe 1:5-12

II. Características de los hijos de Dios 1.13-23 - 2:1-2
A. Sobriedad, paciencia, obediencia, santidad 1:13-16
B. Conducirse con temor a causa del rescate por sangre 1:17-21
C. Renacidos por la palabra viva mediante el Espíritu 1.22-23
D. Dejar lo incorrecto para practicar lo correcto. 2:1-3

III. La piedra viva y el pueblo escogido 2:4-10
A. Aprobada por Dios desechada por los hombres 2.4
B. Ser edificados como casa espiritual 2:5-8
C. El sacerdocio universal del creyente 2:9-10

IV. Conducta del pueblo de Dios en la tierra 2:11-25-3:1-12
A. Siendo congruentes, dando ejemplo de piedad 2.11-12
B. Sumisión al gobierno 2:13-17
C. Sumisión a los amos 2:18-25
D. Sumisión a los maridos 3.1-6
E. Reciprocidad en el matrimonio 3:7
F. Rescatados de las tinieblas para ser bendición 3:8-12

V. Sufriendo por hacer lo correcto 3:13-22,4:1-6
A. Recompensa de bienaventuranza y buena conciencia 3:14-17
B. El sufrimiento de Cristo 3:18-22
C. Sufriendo para vivir en la voluntad de Dios 4:1-6

VI. Servicio que glorifica a Dios. 4.7-19,5:1-11
A. Características del servicio 4:7-11
B. Énfasis dominante de toda la carta 4.12-19
C. Ruego a los ancianos y exhorto a mantenerse en la fe 5:1-4
D. Recomendaciones generales 5:5-11

Conclusión:
A. Saludos de Silvano, Marcos y la iglesia elegida 5:12-14

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