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EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS


Escritores:
Fabián López Hernández
Luis Fernando Caballero Castillo
Zabdy Eliel Martínez Velásquez
Dora Iliana Regalado de Ramírez
Joel Aguirre Grajales
Escritor de la introducción:
Ing. Luis Fdo. Caballero Castillo

Editores:
Pbra. Elizabeth Ramírez Rosales
Pbro. Luis Fdo. Caballero Castillo
Rev. David L. Aguillon
Dr. Teofilo J. Aguillon
Diseño y mercadeo: Joel y Rubén D. Aguillon

Introducción

La Epístola a los Efesios es una gran exposición teológica, con una doctrina fundamental para enseñar a la iglesia. La Epístola se puede dividir en dos partes principales y esenciales. La primera parte, del capítulo 1:3 al 3:21 muestra la unidad de todo el universo en Cristo, a fin de entender el misterio de la voluntad de Dios sobre la iglesia. Los judíos tenían que entender que el plan de redención también era para el pueblo gentil y que por la sangre de Cristo, habían sido aceptos delante de Dios como ellos.

En la segunda parte, del capítulo 4:1 al 6:20, se muestra la vida práctica cristiana, que incluye a un sector muy importante: los esposos, los padres e hijos y la relación patrones-sirvientes. Una vez alcanzada la salvación por medio de Jesucristo, la vida del creyente debe observar una conducta correcta de acuerdo a la Palabra y ser ejemplo delante de los demás, a fin de que el nombre del Señor sea glorificado en la Iglesia y fuera de ella. Hoy en día, la Epístola sigue siendo muy útil para todo creyente que quiera reflexionar sobre las bendiciones alcanzadas por el Señor Jesús, y la dotación de habilidades ofrecida con los cinco ministerios.

Contenido. La Epístola a los Efesios cuenta con 6 capítulos y 155 versículos, que muestran un llamamiento celestial para la iglesia y una conducta correcta en la tierra por parte de la iglesia.

Versículos clave. Efesios2:8-10 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

Ubicación histórica y geográfica. Éfeso desde el año 133 a.C., con una población cercana al medio millón de personas, era la capital de la provincia romana de Asia y residencia oficial del gobernador. Estaba situada en un lugar privilegiado de la costa del Mediterráneo, con un puerto de mucho tráfico y una importante vía de comunicación con el interior de Asia Menor. Era notable el culto a la diosa Diana, en cuyo honor se había erigido en Éfeso un templo al que acudían en peregrinación devotos de toda Asia y el mundo entero (Hch.19:23-41).1

Antecedentes de predicadores en la ciudad. El apóstol Pablo visitó por primera vez la región de Éfeso en su segundo viaje misionero; después de haber pasado por Atenas, Corinto y Antioquía de Siria, llega a Éfeso con Aquila y Priscila, un matrimonio que servía al Señor y a quienes decidió dejar allí (Hch 18:18-19). Estando en la ciudad no dejaba de aprovechar cualquier momento para hablar del evangelio de Jesucristo, así que, entrando en la sinagoga de los judíos, les mostraba por medio de las Escrituras que Jesús era el Cristo (Hch 18:19). Una vez terminada su labor se dispuso a zarpar de Éfeso para regresar a Jerusalén, dejando la promesa que volvería si Dios así lo quería (Hch 18:21).

Antes de la segunda visita del apóstol Pablo a la ciudad de Éfeso, un varón judío de Alejandría, elocuente, poderoso en las Escrituras llamado Apolos llegó para enseñar lo concerniente al Señor Jesús y con un espíritu fervoroso hablaba con denuedo en la sinagoga. Oyéndole Priscila y Aquila, lo tomaron aparte para enseñarle de una manera exacta y correcta lo concerniente al camino de Dios, pues “solamente conocía el bautismo de Juan”. (se infiere que hicieron lo mismo que Pablo, cuando trató con “ciertos discípulos” que estaban en la misma situación de Apolos (Hch 19:4), quien les condujo al correcto entendimiento de que debían ser bautizados en el nombre del Señor Jesucristo. Como se amplía en el párrafo siguiente). De tal experiencia en la ciudad, transformado por la enseñanza de esta diligente pareja, Apolos comenzó a ser mencionado en medio de las iglesias como un predicador ganador de almas (1 Co1:12).

El apóstol Pablo en su tercer viaje misionero, vuelve a Éfeso y se encuentra con doce discípulos, a los cuales confronta sobre el tema de que si habían recibido el Espíritu Santo cuando creyeron; respondiendo ellos sobre el tema dijeron que conocían el bautismo de Juan que era el de arrepentimiento, por tanto, el apóstol Pablo, les complementó su conocimiento y habiendo hablado de Jesucristo y poniendo manos sobre ellos, se derramó el Espíritu Santo, con la señal inicial de hablar en otras lenguas (Hch 19:1-7). Pablo continuó enseñando allí por 3 meses en la sinagoga (Hch 19:8). Y luego en la escuela de Tiranno por un lapso de 2 años (Hch 19:9-10).

Extraordinarios milagros hizo Dios por mano de Pablo (Hch 19:11-20), los cuales provocaron la molestia de los seguidores de la diosa Diana de los efesios (Hch 19:23-21) que organizaron una fuerte protesta. Después del alboroto, el apóstol Pablo salió con rumbo a Macedonia (Hch 20:1).

Autor, destinatarios y situación del autor. Pablo con su firma tradicional de apóstol de Jesucristo, alrededor de los años 60 – 62 d.C., se dirige a los creyentes de la Iglesia que se encontraba en la ciudad de Éfeso (Ef 1:1-2). La situación del apóstol Pablo era trágica, ya que su vida estaba privada de la libertad por estar encarcelado en Roma. Aun así, esto no detenía su labor de amor por enseñar las verdades del evangelio de Jesucristo, a través de esta magistral carta, enviada por mano de un fiel ministro y amado hermano llamado Tíquico (Ef 6:21, 2 Tim 4:12), quien fue de gran ayuda llevando también una carta a la iglesia que se encontraba en Colosas (Col.4:7).

Éfeso era una ciudad llena de idolatría, donde las creencias sobre el gnosticismo, misticismo, se mezclaban con los exorcistas ambulantes y que atacaban la fe de los nuevos creyentes, tratando de confundirles. Aunado a esto, el imperio romano estaba poniendo presión a la iglesia con no dejarlos profesar la fe en Cristo tranquilamente, dando lugar a las mentiras de los opositores del evangelio. Sin embargo, el apóstol exhortó a no dejar vencerse, escribiendo esta joya para la iglesia universal, bajo la dirección del Espíritu Santo.

Motivos para escribir la carta a los Efesios. Por su modo de terminar la carta, se nota al apóstol Pablo preocupado por los ataques que ha recibido la iglesia y aún su misma persona, como les había constado, haciendo saber a los hermanos que habitaban en Éfeso, que aun con su encarcelamiento, el apóstol trataría de informarles de todo asunto a través de Tíquico y darles ánimo para seguir con amor inalterable a Jesucristo (Ef.6:21-24).

TEMAS FUNDAMENTALES: el apóstol empieza con resaltar que somos una Iglesia gloriosa, gracias a que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo nos escogió desde antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él (1:3-4) habiéndonos adoptado como hijos suyos por medio de Jesucristo para alabanza de su gloria (Ef 1:5-6). De igual forma, el apóstol hace ver que en Cristo tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados, y que, gracias a eso, nos ha hecho sobreabundar en toda sabiduría e inteligencia para conocer el misterio de Su voluntad, así como para darnos herencia a través del evangelio que viene a ser sellado en nosotros por el Espíritu Santo de la promesa. (1:7-14).

El apóstol Pablo también resalta la gracia salvífica que ha sido dada por Dios a través del Señor Jesucristo, que nos ha rescatado de la muerte que merecíamos por los delitos y pecados cometidos (2:1-10). Judíos y gentiles podemos disfrutar de las bendiciones de Dios a través de la obra redentora de Jesucristo por medio de la cruz del Calvario, quien derrumbó la pared intermedia, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos y reconciliando a ambos pueblos con Dios. (2:11-22).

Pablo toma tiempo para contar cómo le fue revelado el misterio de Cristo para compartir las buenas nuevas a los gentiles y hacerles ver que eran coherederos y miembros del mismo cuerpo, así como copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio. Literalmente: “misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a los santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio” (3: 5,6).

La epístola a los Efesios también contiene una fuente maravillosa de teología, ya que el apóstol habla respecto de la unidad del cuerpo de Cristo, compartiendo verdades relevantes que rigen la doctrina de la iglesia, tales como la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, así como los dones y ministerios que nuestro Señor Jesucristo vino a traer para su Iglesia. Estas verdades ayudarían a la Iglesia a poder contra atacar las mentiras que el enemigo levantara en contra del pueblo de Dios (4:1-32).

El apóstol exhorta a la iglesia a comportarse como dignos discípulos de Cristo, andando en amor y apartados del mal, mostrando buen testimonio delante de los demás, sabiendo que dentro y fuera del núcleo familiar tenían que honrar y exaltar el nombre de Cristo en sus vidas, valorando el perfecto amor que Cristo tiene para su Iglesia (5:1- 6:9).

Por último, el apóstol Pablo sacando partido al encarcelamiento y observancia del comportamiento de los soldados romanos que estaban custodiándole, usa como ejemplo la armadura de guerra para explicar a la iglesia los elementos esenciales para apagar todos los dardos de fuego del maligno. Explicando que nuestra lucha no es contra las personas sino contra el maligno, y que sólo vistiéndonos de la armadura de Dios, es cómo podemos hacer frente y vencer en tal guerra. ( 6:10-20).

BOSQUEJO

Parte 1 - Doctrinal: El evangelio de Jesucristo que forma a la Iglesia
I. Introducción (1:1-23)
A. Saludos iniciales a la iglesia (1:1-2)
B. Bendiciones de parte de Dios ganadas por Cristo (1:3-14)
C. Intercesión para recibir tales bendiciones (1:15-23)

II. El evangelio de gracia (2:1-22)
A. La vida con Cristo nos salva de la muerte por el pecado (2:1-7)
B. La fe en Cristo nos trae las obras de Dios (2:8-10)
C. La unidad por Cristo nos acerca al Padre celestial (2:11-22)

III. El apostolado de Pablo para los gentiles (3:1-21)
A. El misterio revelado al apóstol Pablo (3:1-6)
B. El ministerio encomendado al apóstol Pablo (3:7-12)
C. El anhelo formado en el apóstol Pablo (3:13-21)
Parte 2 – Práctica: El evangelio de Jesucristo que rige a la Iglesia

IV. La unidad del cuerpo de Cristo (4:1 – 5:20)
A. Cristo a través del Espíritu actuando en la Iglesia (4:1-6)
B. Cristo a través del Espíritu estableciendo la Iglesia (4:7-16)
C. Cristo a través del Espíritu enseñando a la Iglesia (4:17-21)
D. Cristo a través del Espíritu exhortando a la iglesia (4:22-5:20)

V. El testimonio de una familia que está en Cristo (5:21 – 6:9)
A. El testimonio de la esposa (5:21-24)
B. El testimonio del esposo (5:25-33)
C. El testimonio de los hijos (6:1-3)
D. El testimonio de los padres (6:4)
E. El testimonio de los siervos (6:5-8)
F. El testimonio de los amos (6:9)

VI. La armadura del cristiano (6:10-20)

VII. Saludos finales a la Iglesia (6:21-24)

1YouVersion (Bible.com o Bible App) – Ubicación de Éfeso.

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