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EPÍSTOLA DEL APÓSTOL PABLO A LOS FILIPENSES


Escritores:
Ing. Luis Fdo. Caballero Castillo
Rev. David González Martínez

Introducción:
Pbra. Meribah García Texon.

Editores:
Pbro. Joel Aguirre Grajales.
Rev. David L. Aguillon
Dr. Teofilo J. Aguillon

Diseño:
Rev. Ruben D. Aguillon
Rev. Joel Aguillon

Introducción

Se encontraba el apóstol Pablo en su segundo viaje misionero, aproximadamente en el año 52 d.C., cuando el Espíritu Santo le mostró en visión a un varón macedonio, que estaba en pie, rogándole: “Pasa a Macedonia y ayúdanos”. El doctor Lucas, escritor del libro de los Hechos de los Apóstoles, narra que enseguida procuraron, Pablo y sus acompañantes, “partir a Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que anunciásemos el evangelio” (Hch 16:6-10). Surgió así el inicio de la primera iglesia en Europa y desde allí, al mundo occidental.

Trasfondo histórico-geográfico.
Filipos era una ciudad de Macedonia. Recibió su nombre de “Filipo”, el padre de Alejandro el Grande, (quien al frente de las huestes griegas derrotó a los poderosos persas) quien tomó posesión de ella y la fortificó. Fue el escenario de la batalla entre Bruto y Octavio, que dio inicio al imperio romano en el año 42 a.C. Allí Julio César posteriormente estableció una colonia romana, la cual fue ampliada por Octavio Augusto, jefe del nuevo estado, de ahí que sus habitantes se consideraban ciudadanos de Roma. La ciudad estaba ubicada estratégicamente pues dominaba una de las rutas importantes en el imperio. Para los viajeros que venían de Asia Menor rumbo a Roma, Filipos era la puerta de entrada hacía Europa. Era la “primera” ciudad de la provincia de Macedonia (Hch 16:12).

Al ser una “colonia romana” se manejaba por la ley romana y su constitución estaba redactada de acuerdo a ésta. Algunos derechos importantes de los filipenses eran: no ser azotados en público y poder apelar al César en procesos judiciales. Su idioma oficial era el latín, pero el que se empleaba normalmente era el griego. Era una ciudad cosmopolita, pues se mezclaban personas de varias nacionalidades: griegos, romanos y de varios países de Asia. Contemporizaban diversas filosofías, religiones y culturas. Todo un desafío para la predicación del evangelio, por ello el Espíritu Santo tomó control del anuncio de “las buenas nuevas”, usando a su evangelista estrella y sus acompañantes.

Fundación de la primera iglesia en Europa.
Los judíos en Filipos no eran muchos como para sostener una sinagoga, por lo tanto, debían reunirse en las afueras de la ciudad, a la orilla de un río. Allí llevó el Señor a Pablo y sus compañeros para predicar el evangelio. Ese primer sábado, Pablo habló a las mujeres que se habían reunido allí. Entre ellas estaba Lidia, vendedora de púrpura, la cual, rindió su corazón al Señor Jesús y recibió el evangelio transformador. Fue bautizada, y su familia también (Hch 16:13-15), abriendo su casa, como base para los misioneros.

Caminando Pablo y Silas por la ciudad, una esclava poseída por un espíritu de adivinación les siguió por muchos días. Esto desagradó al apóstol y echó fuera de ella, en el nombre del Señor al mal espíritu. Este acto molestó a los amos de la muchacha, quienes lo acusaron y fue llevado a la cárcel en donde iba a ocurrir algo que se ha comentado y predicado por generaciones.

Allí mostraron, Pablo y Silas, su espíritu de contentamiento aún en medio de la adversidad, pues fueron azotados (Hch 16:16-25 y allí ante el asombro de todos cantaron, oraron, mientras que los presos los escuchaban. El carcelero se convirtió junto con toda su familia y por seguro se congregó con Lidia y el resto de los hermanos (Hch 16: 26-34). Al salir de la cárcel, por orden de los magistrados de la ciudad, los misioneros llegan a la “casa”, consolaron a la iglesia que ya se había establecido, pues en Filipos estuvieron “ muchos días” (16:18) y de allí se marcharon a Tesalónica (Hch 16:35-40) para fundar otra iglesia.

El evangelio es universal y no distingue entre razas, sexo y posición económica: Lidia, mujer adinerada; una muchacha libertada, mujer y esclava; y el carcelero, varón y de clase media. ¡En Cristo no hay diferencias!

Al parecer la iglesia heredó la persecución que sufrieron Pablo y Silas, según lo dice la misma carta a los Filipenses: “como me es justo sentir esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; y en mis prisiones, y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia” (Fil 1:7).

Autor:
El autor de esta carta a los Filipenses es el apóstol Pablo. La evidencia interna lo demuestra: “Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús, que están en Filipos, con los obispos y diáconos” (Fil 1:1). Entre los expertos existe un consenso aceptando como auténtica la afirmación de la carta, de que Pablo es el autor. No ha habido razones de peso para poner en duda este dato.

Fecha probable en que se escribió: años 60- 62 d.C.

Tema: El gozo de vivir por Cristo

Se ha llamado a la carta de Filipenses, junto con las cartas de Efesios, Colosenses y Filemón: Cartas de la Prisión. La razón es que el Espíritu Santo inspiró a Pablo a escribir estas cuatro cartas estando encarcelado. En la misma carta encontramos evidencia de esto: “Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás” (Fil 1:12,13).

Parece que el apóstol se encontraba en peligro de muerte (Fil 1:21-24) a causa de un proceso judicial. ¿En qué ciudad se encontraba? 2 Co 11:23, menciona que Pablo estuvo preso muchas veces. El libro de los Hechos proporciona información sobre tres encarcelamientos: a) En Filipos, al inicio de la iglesia (Hch 16:23-40); b) En Cesarea (Hch 21:32 al 26:32); y en Roma (Hch 28:16-31). Al parecer, por lo dicho en la misma carta, Pablo estaba preso en Roma; la referencia a “los de la casa de César” (Fil 4:22) y al “pretorio” (Fil 1:13) lo ubican en esta ciudad.

Una característica especial de esta carta es que no es tan formal y es más personal que todos los escritos de Pablo. Es una carta natural, abierta y cariñosa, una carta de un amigo a sus amigos. No tiene instrucciones formales o una argumentación de las doctrinas cristianas. Los temas de los que trata la carta son las dificultades de los filipenses y las de Pablo. Epafrodito, un hermano de la iglesia de Filipo, había llevado al apóstol una ofrenda de parte de ellos, con instrucciones de quedarse con él en Roma y ayudarle (Fil 2:25,30; 4:10-18), lo cual el apóstol agradece. Epafrodito le proporcionó todos los detalles acerca del estado espiritual de la iglesia:
• 1:5 son fieles en su devoción al evangelio
• 1:6 tienen seguridad en su futuro
• 3:2 se han introducido a la iglesia “malos obreros”
• 3:18,19 han surgido divisiones en la iglesia a causa de los “falsos maestros” que mezclaban el cristianismo con el judaísmo.
• 1:29 sufrían persecución.

Epafrodito enfermó de gravedad, durante el tiempo que estuvo con Pablo. Y ya recuperado, el apóstol lo envía de regreso a Filipos llevando la carta para la iglesia (Fil 2:26-30) en la cual los insta a recuperar la plena unidad (Fil 2:1; 3:15,16; 4:2).

Las palabras “gozo, gozaos y regocijaos” aparecen dieciséis veces en esta epístola. Se insta a los hermanos en Filipos a regocijarse, porque tenían el privilegio de sufrir por Cristo (Fil 1:29). El nombre del Señor Jesucristo aparece aproximadamente cuarenta y cuatro veces (1:1, 8, 10, 11, 13, 15,16,18, 19, 20,21, 23,26, 27, 29; etc.). Por ello la carta se considera Cristológica.

Pablo recalca que su vida gira alrededor de la lealtad a Cristo (1:21), y que su anhelo es crecer en semejanza a Él (3:8) y así poder participar de las victorias, como de los sufrimientos de Cristo (3:14).

Un bosquejo sencillo de la carta es el siguiente:
1. Salutación 1:1,2
2. Oración de Pablo por los creyentes 1:3-11
3. Vivir por Cristo 1:12-30
4. La humillación y exaltación de Cristo 2:1-11
5. Luminares en el mundo 2:12-18
6. Timoteo y Epafrodito 2:19-30
7. Proseguir al blanco 3:1-21
8. Regocijarse en el Señor siempre 4:1-7
9. Virtudes en las que se debe pensar 4:8,9
10. Generosidad de los filipenses 4:10-20
11. Salutaciones finales 4:21-23

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