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Pablo se gloria en la cruz de Cristo, Gá 6: 11 – 17

6:11-17 “Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano. 12Todos los que quieren agradar a la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo. 13Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne. 14Pero lejos esté de mi gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. 15Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. 16Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios. 17De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús.”


Hasta este punto, Pablo había dictado la carta, ahora toma la pluma de su secretario para escribir por sí mismo estas últimas líneas a los hermanos de Galacia, diciéndoles: “Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano”; las letras grandes podrían haber sido para dar énfasis o hacer resaltar este último párrafo, o también a causa de problemas de visión (como algunos comentaristas sugieren, y a lo cual también se hace referencia en el 4:15), o quizás porque no eran tan diestro con la pluma. Fuere cual fuere la razón correcta, este último párrafo es del puño y letra del apóstol, y es un resumen en sí de todos los temas tratados en la carta.

Debe decirse que también en otras epístolas de Pablo, se encuentran algunas secciones o frases que salieron del puño y letra del apóstol, tales como el versículo 19 de Filemón, Colosenses 4:18, 2 Tesalonicenses 3:17-18, 1 Corintios 16:21-24. Retomando el tema de la circuncisión con el cual había iniciado esta tercera sección, Pablo inicia nuevamente su argumento contra los judaizantes y sus motivos ocultos con respecto a los gálatas.

“Todos los que quieren agradar a la carne,” aquí tenemos la verdadera intención que tenían los judaizantes al predicar la circuncisión entre los creyentes, ellos lo hacían por dos fuertes razones: la primera era para no padecer persecución (seguramente de parte de otros judíos que no eran cristianos) a causa de la cruz de Cristo; y la segunda era para gloriarse o jactarse, llenarse de vanidad o de orgullo porque habían logrado su cometido, y ahora podían decir que los hermanos de Galacia era sus discípulos.

Estos judaizantes querían ufanarse y hacer ostentación del número de gentiles cristianos que había logrados convencer para que se hicieran judíos prosélitos. Pero éstos judaizantes que insistían en que los gálatas se circuncidaran, sólo deseaban guardar las apariencias, dar una muestra externa de piedad, porque en realidad no cumplían la ley, como la gran mayoría de los judíos. El Apóstol Pedro, en el trascendental Concilio de Jerusalén, al reconocer la obra de transformación que el Señor ha hecho en los gentiles, expresa: “ Dios que conoce los corazones les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo, lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos,…ahora, pues, por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos”

Pablo afirma su propia y absoluta confianza en la Cruz y expresa una crucifixión mutua entre él y el mundo, “Pero lejos esté de mi gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo”; para Pablo el mundo quedaba totalmente muerto, no mostraba ni representaba ninguna atracción. Toda la gloria del sistema mundano había perdido totalmente su influencia sobre el Apóstol; en el 2:20 había hecho una declaración semejante: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios”

Para Meditar

¿Podríamos hoy como creyentes, como seguidores de Cristo, hacer la misma declaración que hace el apóstol Pablo? En medio de una vida moderna, rodeada de comodidades, influenciada por las vanidades de la sociedad actual, cuán necesario es para la iglesia experimentar esta misma convicción, y como ejemplo permanente para las próximas generaciones.


Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación. Esto debería haber dado por terminadas las discusiones y los extremos. Lo que realmente debe ser causa de gran estimación y de aprecio es el hecho de que por la obra Redentora de Jesús ahora todos los que le hemos aceptado como Señor y Salvador somos una nueva creación; tal como se afirma también en una de las cartas a los hermanos de Corinto “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es;” (2 Co 5:17).

“Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios”. Pablo desea que la bendición de la paz y de la misericordia de Dios, repose o descanse tanto en los judíos como en los gentiles, que imitan su norma de vivir, es decir, aquellos que han aceptado la doctrina de Cristo y rechazado la falsa doctrina de los judaizantes. En otros de sus escritos el apóstol dirige a los hermanos en la fe, la siguiente petición: “sed imitadores de mí” (1 Co 11:1, Fil 3:17).

En lugar de tratar de suavizar las dificultades en aras de una armonía superficial, Pablo hizo lo opuesto; pone un fuerte énfasis en las visibles diferencias entre él y sus oponentes, y de cierta forma ejercer presión a los gálatas para forzarlos a decidir, si estaban dispuestos a caminar ordenadamente conforme al evangelio verdadero.

Israel de Dios: este término se refiere a todo el pueblo de Dios bajo el nuevo pacto, es decir los creyentes, sean o no judíos. Todos los que mediante “la cruz de nuestro Señor Jesucristo” están crucificados al mundo (v.14) y llegan a ser “nueva creación” (v.15) constituyen el verdadero “Israel de Dios” (Ro 2:28,29; 9:7,8; Ef 2:14-22; Fil 3:3; 1 P 2:9) B.de Est. Pentecostal pág. 1680.

“De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús”.

“Marcas” gr. στίγματα “stígmata”, se refiere a una incisión o perforación, para reconocimiento de propiedad. De manera figurada hace referencia a una cicatriz de servicio. El amo de Pablo era Cristo, sus marcas lo confirmaban.

Las marcas de Jesús que Pablo llevaba en su cuerpo, bien pudieron ser las cicatrices de los golpes que había sufrido por causa del evangelio. Tomando en cuenta que al momento de escribir a los gálatas solo había realizado su primer viaje misionero, esas cicatrices pudieron haber sido las marcas de las heridas que sufrió cuando fue apedreado salvajemente en la ciudad de Listra, en donde lo dejaron por muerto sus verdugos. (Hch 14:8-19).



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