LBC Menú
Capítulos:
La expresión “no… para condenarlos” (griego “pros katakrisin”) solo sucede aquí en todo el Nuevo Testamento. La versión Reina Valera Contemporánea (RVC), lo dice muy hermosamente: “están en nuestro corazón. ¡Juntos en la muerte, y juntos en la vida!” Esta expresión indica el más grande de los afectos. La idea es de compartir no solo la fe, sino una vida conjunta, gozando de los mismos beneficios y sabiendo que aunque se parta en tiempos distintos, en la resurrección todos los creyentes serán transformados al mismo tiempo.
Como prudentemente recuerda Sperry Chafer: “Tocante a la resurrección de los cuerpos de los creyentes, no hay escritura más clara que 1 Co 15:42-50 y 1 Ts 4:13-18. En estos contextos encontramos que se tocará la trompeta de Dios, la cual levantará los cuerpos de los santos y llamará a los santos vivientes para encontrar al Señor en el aire.1
Hemos sido llamados a morir de manera conjunta, tras compartir la visión y el amor que se manifestó en la cruz a través de Cristo. Para así, esperar el momento en que “la final trompeta” suene, y los santos muertos y los que en vida estén, cobren un segundo aliento para encontrarse con el Salvador. De alguna manera se escuchará la voz del Redentor: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré”(Mt 25:21,23), creyentes que habrían matado a su viejo hombre de manera definitiva, mudándose en seres nuevos, con nuevas obras y actitudes, para así obtener dignamente el reino ofrecido.
1 Lewis Sperry Chafer, TEOLOGÍA SISTEMÁTICA (TOMOII), Ed. CLIE, Viladecavalls (Barcelona) España, pag. 380-384.