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Dios es luz - 1 Juan 1:5-10

1 Juan 1:5-6 “Este es el mensaje que hemos oído de Él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en Él. Si decimos que tenemos comunión con Él, y andamos en tinieblas, mentimos, no practicamos la verdad”.


En su discurso, Juan procede a explicar con más detalle en qué consiste este mensaje que está anunciado. Anuncia a Cristo Jesús, pero ¿qué característica de Él? Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en Él. Aquí nos presenta una definición exacta de Dios, que Él es luz. Todo es evidente, todo es verdadero, no existe nada que ocultar, todo está expuesto. Él lo conoce todo, es omnisciente, “nada hay que se esconda de su calor” (Salmo 19:6), y “todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de Aquel a quien tenemos que dar cuentas” (Heb 4:13). Así es que, Él conoce exactamente la condición de todo ser humano, y aunque sean cerca de 8 mil millones de personas las que habitan el planeta Tierra, Dios conoce a detalle cada una de las vidas.

Ningún pecado se puede ocultar, nada que alguno haga en secreto puede realmente esconderse delante de los ojos de Dios. Su luz llega a todas partes y todo es expuesto. El ser humano se engaña a sí mismo pensando que su pecado puede permanecer en secreto. “Porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse” (Mateo 10:26).

“No hay ningunas tinieblas”, las tinieblas también son la antítesis de la santidad. Dios es absolutamente santo. A los cristianos se les llama santos (Hch 9:13, 32, 41; Hch 26:10; Rom 8:27; 12:13; etc.), pero esta santidad es relativa. Y si Dios es infinitamente santo, entonces, dado que ningún hombre podría alcanzar jamás la santidad de Dios (ni siquiera estando en el cielo), entonces todos caeríamos en la definición de infinitamente pecadores. Siendo que no existe ni un ápice de maldad ni de imperfección en Dios, también toda criatura, por el simple hecho de ser creatura, jamás podrá alcanzar la perfección y la luminosidad del Creador. Ningún ser humano jamás podrá comprender lo santo y perfecto que es Dios en su estado absoluto. Si vamos al microcosmos siempre habrá una partícula más pequeña. Lo que se pensaba que era lo más pequeño hace diez años, ha sido reemplazado por algo que se encontró todavía más pequeño; lo mismo sucede con el macrocosmos. Y si esto es la creación, qué no decir del Creador.

Sin embargo, ¿por qué el Espíritu Santo llama santos a los cristianos de la iglesia primitiva? Los corintios eran personas que necesitaban mucho pulimento en su vida cristiana, pero aún a ellos Pablo, por inspiración del Espíritu, les llama santos . Indudablemente, no todos los corintios eran carnales, pero esto sirve como punto de partida para calcular lo contradictorio que parece tal descripción. No obstante, la pregunta que se despierta en nuestra mente queda resuelta con el siguiente versículo.

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