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2 CORINTIOS CAPÍTULO 4
Ministros del nuevo pacto, 2 Corintios 4:1-6

4:1-6 “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. 2Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. 3Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; 4en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 5Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. 6Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para la iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”.


Este capítulo 4 es una continuación del capítulo 3 pues ambos hablan del nuevo pacto (3:6) del cual Dios en su misericordia nos ha hecho ministros competentes. La versión Reina-Valera desde el capítulo 3:1 hasta el capítulo 4:6 habla del tema: Ministros del nuevo pacto.

Pablo inicia diciendo: “por lo cual, teniendo nosotros este ministerio”. Al ministerio que se refiere Pablo es el mismo de que habla en 3:6: “nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu” … El apóstol está contrastando el pacto del Antiguo Testamento con el del Nuevo. En el capítulo 3 dio una descripción completa del “evangelio espiritual”. En los primeros seis versículos de este capítulo 4 Pablo habla sobre la predicación de este evangelio.

Oponiendo su ministerio al de los falsos maestros, Pablo muestra la integridad con que había predicado el evangelio de Cristo (4:1,2). Lo primero que dice es que, aunque esté muy ocupado predicando el evangelio no “desmaya”. Adam Clark aclara que algunos manuscritos dicen: “enkakoumen” en lugar de decir “ouk ekkakoumen”. La primera frase se traduce: no actuamos impíamente; mientras que la segunda: no desmayamos. Debe decirse que la primera frase encaja mejor con el sentido de todo el pasaje, “el evangelio espiritual” hace piadoso al hombre y le cambia el corazón. Las demás religiones, leyes y pactos nunca lograron este milagro. Por ello, Pablo era totalmente feliz siendo ministro de este nuevo pacto. En Romanos 1:16 dice: “no me da vergüenza anunciar esta buena noticia. Gracias al poder de Dios, todos los que la escuchan y creen en Jesús son salvados…” (TLA). El evangelio es tan maravilloso, santo y divino que al predicarlo no se debe “actuar impíamente”.

A diferencia de los falsos maestros Pablo afirma que él ha “renunciado a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia ni ha adulterado la palabra de Dios”. El apóstol está luchando con sus opositores los cuales son “astutos”. La palabra “astucia” significa “listo o capaz de hacer cualquier cosa”. Estos se avergüenzan de la verdad pues no quieren proclamar francamente sus opiniones o motivos secretos, o bien que los insinúan por medios confusos y clandestinos. Pablo está siendo atacado no sólo por la forma en la que vive, sino por su predicación.

“Adulterar la palabra de Dios” significa usar la doctrina del evangelio para propio beneficio, como lo hacían estos falsos maestros. En Corinto había manipuladores que usaban el evangelio con motivos seculares o carnales, diluían la fuerza de éste para disculpar o excusar el pecado, generalizaban sus preceptos a fin de excusar a muchos de su obediencia a la palabra.  

Para Meditar

desafortunadamente todavía hay muchos de ellos, disfrazados de ministros cristianos, que continúan adulterando la palabra de Dios, predicando un evangelio muy “ligero” (light, como se dice también). Por conseguir una audiencia grande y un mayor respaldo económico se hacen populares, buscan fama, no atacan el pecado, llaman a la relajación, y no señalan las prácticas mundanas y carnales.

Nota ética

El apóstol pone la libre manifestación de la verdad, en la cual tiene fe, y que se basta a sí misma para triunfar por su propia fuerza. “Recomendándonos a toda conciencia humana”, se refiere al hecho de que cuando se habla de tal manera, la conciencia sensata de la gente, da testimonio de que se proclama la verdad de Dios. Esta es una característica de la verdad divina, que aun la conciencia humana la reconoce, aunque hable fuertemente en contra de sus propias prácticas.

Pablo ha declarado que proclama franca y plenamente la verdad del evangelio. Por ello cada creyente puede probar con su propia experiencia si la luz del evangelio que brilla en sus ojos, viene de Dios: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (3:18).

¿De quién es la culpa si “aún nuestro evangelio está encubierto”? (4:3). Si existe un velo en el evangelio es solo para los que son voluntariamente ciegos, y si el corazón de alguien que oye este evangelio esta cegado, ello es prueba de que está entre los que se pierden.



Nota Doctrinal

“El dios de este siglo”, “el dios de este mundo”, Satanás, diablo, lucifer y otros, son algunos de los nombres dados al maligno. Tristemente tiene la capacidad de endurecer el entendimiento de los incrédulos, con una fuerza malévola, que impide a los que oyen el evangelio creer. Efesios 2:2 declara: “en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que hoy opera en los hijos de desobediencia”.

© 2018 La Biblia Continental. Todos los derechos reservados. Diseñado por Creating Destiny Graphics. Biblia Reina Valera 1960 y El texto bíblico ha sido tomado de la versión Reina-Valera © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; © renovado 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso. Reina-Valera 1960® es una marca registrada de American Bible Society, por lo cual se puede usar solamente bajo licencia.