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1 CORINTIOS CAPÍTULO 5
Escandaloso comportamiento dentro de la iglesia de Corinto 1 Co 5:1-5

5:1-5 “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. 2Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? 3Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. 4En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”.


Es hora de entrar a otro punto delicado, en conexión con el capítulo 4:21 donde el apóstol indica “¿iré a vosotros con vara, amor y espíritu de mansedumbre?” se puede observar cómo se enlazan los dos versículos, puesto que el escándalo que se estaba dando en la lascívica ciudad de Corinto por el mal comportamiento de la iglesia, era algo de enmendar lo más pronto, así que la pregunta retórica de Pablo en “iré” muestra que la respuesta es obvia, se tiene que poner orden a tanta pecaminosidad desenfrenada.

Se debe notar que la iglesia de Corinto era muy “espiritual” pues hablaba lenguas y los dones se daban al por mayor; las profecías eran abundantes y la iglesia crecía, pero en muchos congregantes, no había decencia y orden. Esta carta a veces es usada por los detractores del pentecostalismo para señalar los desastres que pueden ocurrir si uno es carismático, pero no se debe perder el sentido moralista de toda la carta que condena los excesos, y nunca las manifestaciones carismáticas. Los excesos en las congregaciones no son exclusivos de los pentecostales; en toda denominación cristiana, de tiempo en tiempo, se dan hechos vergonzosos. Si miramos bien lo que el apóstol pretendía hacer, es la labor más loable que se puede esperar de un pastor: poner orden, discipular y adoctrinar a la iglesia para que los dones y carismas fluyan correctamente y el testimonio de la iglesia no se vea vituperado. El horroroso espectáculo que daba ahora la congregación de los corintios escandalizaba aún a los propios pecadores de esa ciudad pagana. El punto de enfoque era la fornicación, pero no cualquier fornicación, era algo que ni “se nombra” entre el pueblo pecaminoso de esa ciudad. Por lo que se entiende alguien estaba adulterando con la mujer de su propio padre. ( Parece ser que se refiere a la madrastra y que el padre estaba vivo 2 Co 7:12)

Los detalles no se pueden saber con certeza, pero la palabra “fornicación” se traduce del vocablo “porneía”, una “inmoralidad sexual de cualquier índole” pues si el hijo perverso de este caso fuera casado, en realidad no sería fornicación sino adulterio. Tanto la mujer como el hombre estaban mal aún ante los ojos de una ciudad como ésta, se reprobaba el mal comportamiento, pero se reprobaba también la falta de reacción de la iglesia quienes no ponían orden en este escándalo, el mejor remedio era la expulsión del hombre (que sea quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción v. 2). Por lo que parece la mujer no era miembro de la iglesia, por ello no se usa el plural para que los dos sean excomulgados, así que el apóstol manda la expulsión del varón quien sí pertenecía a la congregación.

La iglesia tuvo una respuesta tibia ante el pecado de estos dos fornicarios, no tomó cartas en el asunto cuando deberían de haber ya emitido un juicio y excomulgado a este pecador inmoral, pero, ¿Por qué causa una congregación tan carismática no condenó el hecho ya sea mediante una resolución de los ancianos de la iglesia o a través de profecías de los propios miembros santos?

Algunas guías de pensamiento:

1. La iglesia era muy novata y no sabía cómo manejar el asunto. Este punto puede ser probable, pero no explica el por qué las profecías carismáticas no “pusieron orden” si eran abundantes y santas.
2. La iglesia era muy incipiente y no podía prescindir de “un líder importante”. Esta excusa se oye mejor pues quizá pensaban que era peor expulsar a un miembro que perder su eficiente trabajo dentro de la congregación.
3. El líder era poderoso e influyente. Pablo no menciona quién era ese hombre fornicario, así que pudiera tratarse desde un recién convertido hasta un diácono o anciano. Cuando un miembro es muy nuevo quizá no se piense mucho en castigarlo por algún pecado, pero sucede que cuando un líder encumbrado falla, se disimula mucho en algunos lugares; ya sea para guardar las apariencias o por miedo al propio líder quien forma parte del consejo de ancianos o cuerpo ejecutivo y tiene mucha influencia en la iglesia. Esta es, quizá, la mejor explicación de por qué la iglesia no había expulsado al pecador.

Como quiera que fuese, la inacción de la congregación estaba muy mal y merecía reprenderse. En estas situaciones no se debe tolerar la pasividad de los que gobiernan la congregación. Pablo reprende a la iglesia usando la expresión “estáis envanecidos”, su manera de actuar demostraba que no tuvieron el temor a Dios debido, los embriagaba la arrogancia, eran también carnales en esto, no sólo en las divisiones que los separaban. Pablo les reprende duramente pues debieron “haberse lamentado”, es decir, “sentir mucha tristeza, hasta la lamentación” por esta aberración. En lugar de ello permitían que el fornicario estuviera como si nada y además continuaba participando de todos los privilegios. Eso era lo que tenía atónito al apóstol, la iglesia debía tener la dignidad requerida y excomulgar al fornicario.

“Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho”.En griego aparece el “yo” (gr. egó) primero que el “ciertamente” (gr. mén) contrastando enfáticamente que en el tribunal de su mente Pablo ya había juzgado en ausencia a ese fornicario, en total contraste a la pasividad de la iglesia de los corintios, el veredicto es que el que ya ha señalado: la expulsión del fornicario de la iglesia. La iglesia titubeó mucho pero el apóstol es firme y ya emitió su juicio expeditamente y con toda justicia.

Por otra parte, hay que tener cuidado en la manera de interpretar expresiones que Pablo hace con gran efusión. Cuando el apóstol dice que está presente en espíritu debe tomarse “en su sentido usual y ordinario” (como la hermenéutica enseña), pues Pablo no sólo usa aquí esa expresión sino en Colosenses 2:5 lo hace también. Lo único que el siervo de Dios quiere decir es que sus sentimientos y presencia figuradamente están junto a sus hermanos a kilómetros de distancia. Existen personas mal intencionadas que pretenden ver en estos pasajes algún “viaje astral” del apóstol, enseñando así doctrinas heréticas muy lejanas a la Palabra, pero el equilibrio hermenéutico es muy necesario para no terminar enredados y enredando a otros.

“En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”. El gobierno de los ancianos de la iglesia, conocido en Asambleas de Dios como Cuerpo Ejecutivo es muy válido y sancionado por Dios. Jesús dijo: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18:20) señalando el hecho de que un cuerpo de gobierno puede sancionar, guiado por el Señor, los asuntos concernientes a la organización, a la fe y a la conducta. Por ello, en cada sesión estos cuerpos ejecutivos y legislativos oran invocando la dirección del Espíritu Santo, para así poder ofrecer a la iglesia un gobierno sano, de acuerdo a la voluntad de Dios.

Algunos pueden quizá pensar que la expulsión debe ser en común acuerdo de toda la asamblea, pero eso sería algo difícil de hacer, y no siempre conveniente. La expulsión se comunica a toda la congregación, así que en ese sentido debe tomarse. La decisión la toman los ancianos y se comunica a la iglesia y ella debe decir “amén” a la sentencia apoyando con su obediencia. El seguir conviviendo con el excomulgado es motivo a su vez de ser sancionado, pues sería un desafío a la congregación.

Lo dicho en el versículo cinco, “el tal sea entregado a Satanás”, es una de las expresiones más difíciles de entender en el Nuevo Testamento. Se han formulado explicaciones que van desde las más sencillas hasta las más extravagantes. Un pasaje paralelo es 1 Timoteo 1:20, en donde se narra que el apóstol Pablo en persona “entregó” a Satanás a Himeneo y Alejandro, a fin de que “aprendieran” a no blasfemar. Así que se tienen que entender que “entregar a alguien a Satanás” era una práctica más o menos regular de la iglesia primitiva, pero que el significado pleno y cabal de esta acción está ahora lejos de nuestro entendimiento, por lo tanto, debe ser siempre explicada con toda humildad.

Las dos frases que le siguen, son también controversiales y han sido sujetas a muchas opiniones: para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. Qué el espíritu del fornicario sea salvo en el día del Señor, ¿qué quiere decir todo eso?

Este pasaje es muy difícil para muchos, además, la interpretación calvinista se enreda más que la arminiana, puesto que esta última (más acorde con los pentecostales como las Asambleas de Dios) defiende el libre albedrío del hombre y se puede interpretar diferente a la calvinista (que cree, incluso, en la elección irresistible y que pudiera pensar que ese hombre era elegido) y no tendrían modo de hacer eficiente una explicación de este pasaje sin usar de la libre elección del ser humano.

La Biblia de Estudio Pentecostal, Pgs 1618,19, ofrece esta explicación, que pudiera resumir muchos comentarios semejantes:
“Entregar a a alguien a Satanás significa que la iglesia debe quitar a la persona inmoral de la comunión con los demás y devolverla a la esfera de Satanás. Así quedará expuesta a las influencias destructivas del pecado y de lo demoniaco (vv.7,13). Esa disciplina tiene dos propósitos: a.- Que el transgresor, al experimentar los problemas y el sufrimiento físico, se arrepienta y llegue a ser salvo (cf. Lc 15:11-24) b.- Que la iglesia se libre de la vieja levadura (v.7; es decir, de las influencias pecaminosas) para que el pueblo de Dios se convierta en el nuevo pan de sinceridad y de verdad (v 8)”.

Rechácese por otro lado, la interpretación de que al diablo se le está ofreciendo una ofrenda como a Moloc en el Antiguo Testamento, pues nada más lejano que ello. Si se toma el pasaje en un sentido coloquial, expresión tipo semita, y se compara al ejercicio cotidiano del gobierno de una iglesia que toma la misma actitud, al procurar la salvación de alguien que ha dejado la vida cristiana y ha regresado al mundo..

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