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ROMANOS CAPITULO 12
Deberes cristianos, 12:1-21

Romanos 12:1-2
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”


En los capítulos anteriores el Apóstol habló de doctrina. Sin embargo era necesario que los romanos no solo aprendieran la doctrina, sino que supieran aplicarla y aprendieran a ser verdaderos creyentes. La pedagogía moderna indica que al individuo se le enseña a aprender, se le enseña a hacer y se le enseña a ser. Pablo estaba haciendo lo mismo en su carta a los romanos, les mostraba la forma de servir a Dios con todo su ser. No de oídas, sino con su vida en forma integral: espíritu, alma y cuerpo.

En los capítulos siguientes con un estilo fino y claro, los exhorta en un tono suave, recordándoles las misericordias de Dios. A vivir santamente, reuniendo tres características que debe tener cada creyente al presentarse ante Dios:

1.- Sacrificio vivo, a diferencia de los corderos que se presentaban en sacrificio en tiempos del Antiguo Testamento, que no tenían conciencia de pecado, solo escogían al que no tenía defecto, al mejor y lo ofrecían en el lugar del pecador. El cordero era muerto y presentado en el altar.

El creyente se presenta en forma consciente de que ha cometido pecado y que debe arrepentirse y abandonar su vieja manera de pensar y de vivir. Se presenta voluntariamente, no tiene que dar su vida, pues Cristo ya la ha dado por él; sólo tiene que presentarse no para muerte, sino para vivir en la voluntad gloriosa de los hijos de Dios. Los no creyentes viven muertos en pecado, los hijos de Dios tienen vida en Cristo.

2.- Santo, apartado del mundo, pero al mismo tiempo viviendo en el mundo agradando a Dios. El cordero del sacrificio era sin defecto físico, el creyente diariamente debe presentar su cuerpo en sacrificio santo, sin pecado, sin mancha, sin imperfecciones, y no se refiere solo a lo exterior, sino a lo interior, porque Dios todo percibe, aun los pensamientos.

3.- Agradable a Dios, existen cosas que son agradables a Dios y otras no. Abel y Caín trajeron ofrendas a Dios, lo mejor de lo mejor, pero la ofrenda de Caín no agradó a Dios, a pesar de llevar los mejores frutos, no fue de olor grato. Sin embargo, Abel presentó los primogénitos de los corderos, creyó al decreto divino, “alcanzó testimonio de que era justo” (Hebreos 11:4) y su ofrenda subió como olor grato.

Para agradar a Dios hay que obedecer sus mandamientos. Podría un creyente ser fiel a su iglesia, asistir a los servicios, diezmar; pero si en su corazón hubiera una raíz de amargura, su sacrificio es vivo pero no agradable.

“Que es vuestro culto racional”, en los templos del imperio romano se celebran los cultos a los dioses, con diversas modalidades, sus construcciones eran de variados materiales. Aun los judíos, en los pueblos donde se asentaron construían sus sinagogas.

Jehová de los ejércitos, el creador del universo y del hombre, escogió como su templo el cuerpo vivo de los creyentes, el único y especial, no hecho de mano humana, el que le pertenecía y que después lo volvió a comprar con el sacrificio de Cristo en la cruz del calvario. El apóstol Pablo en 1 Corintios 6:19 recuerda: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” Esto lleva a meditar que el culto racional es un estilo de vida del creyente, el cual es habitado por el Espíritu Santo y no puede compartir el espacio con algún pecado, engloba todo el ser : espíritu, alma y cuerpo.

Nota histórica:

El esclavo no tenía ningún derecho sobre su persona, pertenecía a su amo. Pablo se titulaba a sí mismo “huperetes”, quien era el esclavo de más bajo rango, el que estaba designado a realizar las tareas más viles o despreciadas. Si acaso se participaba en un combate, le colocaban en las galeras o barcos de guerra, atándolo con cadenas en la parte baja para que fuera un remero y si el barco se hundía, allí moría el esclavo.



Antes el creyente era esclavo del pecado, pero con la salvación ahora pertenece a Dios.

Nota litúrgica:

Todo lo que se realiza en un culto público de la iglesia debe tener un fuerte propósito espiritual: la lectura de la palabra de Dios, oración, canticos de alabanza y adoración, testimonios, ofrendas, predicación, oración de intercesión por las necesidades y la oración de despedida o bendición. Cada creyente debe de asistir con la disposición de disfrutar de la presencia de Dios, de dar la honra y gloria a quien le hizo libre del pecado. Ese fue el diseño original de Dios que comenzó en las sinagogas, lo practicó la iglesia primitiva (Hechos 20:7-12) se reafirmó durante la Reforma y las iglesias cristianas lo celebran hoy.

El Salmo 95:1-7 Nos presenta un hermoso cuadro de la adoración que el Señor esperaba: En el culto lo que se debe rendir es alabanza, adoración. El salmo describe la liturgia del culto, el cual comprende canticos con júbilo, aclamaciones alegres a Jehová, adoración, arrodillamiento delante de Jehová, escuchar su voz. Es una total entrega y consagración a Dios.



El culto racional es la adoración que cada creyente consciente con devoción le rinde a Dios, no aprendida, no imitada, no repetitiva, sino de lo profundo del corazón, con gratitud y gozo.

Desde esa época el apóstol ya exhortaba a no conformarse a este siglo, ya que había buenos imitadores, lobos rapaces que iban a las iglesias con doctrinas erróneas a endulzar el oído de los corderitos, de los creyentes recién convertidos; es por ello que les instó a ser transformados en todo su entendimiento, a dejar atrás toda costumbre religiosa y pagana, a buscar la voluntad de Dios agradable y perfecta.

“pues la voluntad de Dios es vuestra santificación” 1 Tesalonicences 4:3 Conforméis vs transformados el conformarse es seguir igual; como el que solo lava su cara y se peina, pero no se baña, sigue sucio del cuerpo, así es el que se conforma, asiste al culto, pero sigue llevando el mismo estilo de vida en el pecado.

La transformación del griego metamorphousthe es un cambio interior, sigue siendo igual en el exterior, pero por dentro ha sufrido un cambio de pensamiento, de alma, de mente, deja de ser egocéntrico, para convertirse en cristocéntrico. La mariposa sigue teniendo la esencia de una oruga, pero deja de ser oruga o gusano, cuando le brotan las alas y las patas. El creyente de la misma forma deja de caminar como lo hacia antes, ahora camina con Cristo. La metamorfosis es un cambio de apariencia, sigue siendo la misma persona, pero su carácter, sus pensamientos, son ahora de bien y de bendición.

Transformación no es ir con todas las modas del mundo, cambiando a cada momento, el apóstol Pablo se está refiriendo a dejar atrás la vieja manera de actuar y pensar, para convertirse en la imagen de la gloria de Dios (2 Co 3:18)



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