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Romanos Capítulo 13
Sumisión a las autoridades, Ro 13:1-7

Romanos 13:1
“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”


Aprovechaba Pablo todas las circunstancias para derramar un caudal de instrucción, enseñanza y exhortación a los creyentes que como recién nacidos, anhelaban conocer como vivir una vida plena que agradara al Supremo Rey. El ser humano es por ente diseñado para convivir con sus semejantes; desde la creación Dios dijo no es bueno que el hombre esté solo. El perfecto diseñador de las relaciones sociales tuvo cuidado de los pequeños detalles, creando un sistema civil, para que hubiese armonía entre los ciudadanos.

Sométase, palabra que tiene la misma raíz verbal griega de “sujetarse”, del versículo cinco. Esto quiere decir que está colocado bajo la autoridad de, o sumiso a. Someterse es la acción voluntaria de respetar y aceptar la autoridad de otra persona.

Por ejemplo: Jesús se sometió a la voluntad de su padre cuando dijo:…..Padre mío, si es posible pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Mateo 26:39

El esclavo obedece al amo, hace lo que le mandan pero puede llegar el momento de rebelarse e irse. La esposa obedece y hace realidad aun los deseos del esposo, porque hay un amor especial que la une a él, jamás piensa en irse, sino que cada día se siente orgullosa de pertenecer a su amado.

La orden bíblica es suprema, pone en un nivel elevado a la palabra someter, es decir poner orden, establecer leyes que normen el bien y el buen vivir; que haya paz entre las relaciones sociales y desde luego respetar y honrar a todos los que están en un cargo o responsabilidad. Ninguna persona queda fuera de esta orden divina.

“a las autoridades superiores”. El Nuevo Testamento perfectamente señala quienes son las autoridades superiores, para que no quede duda alguna, a quienes se le debe sometimiento: al rey y a los gobernadores (1 Pe 2:13-14; Tito 3:1), a los maridos (1 Pe 3:1,5; Col 3:18), a los amos (1 Pe 3:18), a los ancianos (1 Pe 5:5), a los líderes en la fe (1 Co 16:16), unos a otros (Ef 5:21), a Cristo (Ef 5:24), y a Dios (Stg 4:7). Contextualizando, Pablo mencionó reyes, que sería el equivalente moderno de presidentes, y a los gobernadores, que se aplica a cargos de rango notable.

La autoridad terrenal no está por encima de su creador, pues es un privilegio que Dios concede, Cuando una autoridad terrenal, quiere interferir con la autoridad de Dios, el creyente se debe someter a la autoridad de Dios. (Dn 3:28; Hch 5:29).

Nota histórica:

la iglesia primitiva enfrentó una lucha con el gobierno religioso, que tenía el poder civil y dejó un ejemplo para las edades. Se les estaba prohibiendo que predicaran sobre el Señor Jesucristo y valientemente los apóstoles Pedro y Juan declararon: “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29). No fue fácil, fueron encarcelados y azotados varias veces, pero “salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:41.42). Al estar escribiendo Pablo esta carta por el año 58 ya habían pasado 25 años de siembra y cosecha y la iglesia avanzaba vigorosa por todo el Imperio.



El verdadero creyente pone el nombre de Cristo en alto, al dar buen testimonio, al orar por sus autoridades y en ningún momento promover la rebelión contra los órganos civiles de su país.

Dios es un Dios de orden, es por ello que estableció desde el principio autoridades que gobernaran y pusieran orden entre las personas. Nunca había estado Pablo en Roma, pero conocía de los descontentos que experimentaban los judíos cristianos y los gentiles bautizados, por la actitud de los romanos. Conocía de como revelaba el pueblo en contra de los emperadores, pues estos eran crueles y sanguinarios y a muchos cristianos mataron sin piedad. En medio de todo era necesario enseñarles a obedecer como creyentes, a las autoridades civiles y a orar para que se transformaran en buenas autoridades.

Nota histórica:

Aún La cultura helenista tan desarrollada en medicina, filosofía y educación, aceptaba las declaraciones estrafalarias de los emperadores considerándose dioses. De alguna manera, Julio César y Marco Antonio las personificaron y desde luego el extremo caso de Nerón que llegó a demandar adoración (aun cuando el famoso filósofo Séneca lo aconsejaba). Desde luego que los judíos con su férrea determinación de siglos, de darle honra y gloria tan solo al verdadero Dios, sufrieron mucho; y con ellos los valientes cristianos que se negaban aun a costa de sus vidas a honrarle como a un dios. Nerón César en su extravagancia llegó a ordenar que se le abriera el vientre a su propia madre, para observar en donde se había formado “ese niño dios”. De allí proviene la indicación moderna de “hacer una operación cesárea” a una madre, que tiene dificultades para tener un hijo en forma natural.



No hay registro si algunas autoridades leían las epístolas. Anhelaba Pablo mostrar que los nazarenos no eran enemigos de la autoridad romana. Entendían que al obedecer al gobernante a Dios obedecían.

En diversas ocasiones a Pablo le tocó ser librado por autoridades romanas (ver comentarios Hch 21:32, 23:10, 31,32) y también fue castigado por las mismas, en todo momento reconoció a las autoridades y se sujetó a ellas. Pues conocía bien el Antiguo Testamento que en Proverbios 8:15 recuerda: “Por mi reinan los reyes y los príncipes determinan justicia” Aunque las autoridades sean paganas y no teman ni a Dios, ni a los hombres, por Dios han sido establecidas y a él darán cuenta.

Para Meditar:

En la época de Pablo muchas personas se escudaban en su religión para evadir las obligaciones familiares y las responsabilidades cívicas; situación similar a la que ocurre hoy en día, aun entre los creyentes. Es bueno recordar que el verdadero creyente debe ser sumiso a las autoridades, obedecer las diversas leyes y esforzarse por dar un buen testimonio en las áreas familiares y sociales.



“Por Dios han sido establecidas” para poder comprender esta frase se puede ejemplificar con el matrimonio, el cual fue instituido por Dios, sin embargo el hombre es libre de escoger a la pareja con la que desea vivir. De la misma forma Dios estableció el orden y las leyes, corresponde a los pueblos poner a los gobernantes, que consideran los idóneos para gozar de paz y estabilidad.



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