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La promesa realizada mediante la fe, Ro 4:13-25

Romanos 4:16-17
“Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros 17 (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen. "


Una vez más, Pablo muestra la gran bondad de Dios. En realidad, la fe es la única respuesta por parte del hombre, compatible con la gracia de Dios. Dios deseaba que toda la simiente de Abraham, sean judíos o gentiles, tuviesen seguridad. La fe no se mezcla con las promesas y esperanzas vanas del hombre de que éste “cumplirá con su parte”, sino que ve lo que Dios ha hecho enviando a su Hijo para hacer una obra acabada en la cruz. La promesa descansa sobre la gracia de Dios y se recibe por la fe. La promesa es firme para todos los descendientes de Abraham gentiles y judíos.

Abraham es “padre de todos nosotros” y es “padre de muchas gentes”. La referencia de “padres de muchas gentes” remite a Génesis 17:5, donde el nombre del patriarca con una “h” agregada, se interpreta como “padre de multitudes”. ¡Hay una gran familia de fe! Todos los creyentes, nos demos cuenta o no, estamos participando de la herencia de Abraham. Gálatas 3:29 dice: “Si vosotros sois de Cristo, luego linaje de Abraham sois, herederos según la promesa”.

Dios depositó las promesas en Abraham, Cristo cubrió los requisitos de la redención y ahora, nosotros disfrutamos de los beneficios. ¡Abraham nos obtuvo por promesa, Cristo nos redimió con sangre ¡.

Para Meditar

En cuanto a nuestra regeneración, Dios es el Padre de todos los creyentes. Pero en cuanto a nuestra relación en la familia de la fe, nuestro Padre es Abraham. Podemos decir que los creyentes gozamos de una triple paternidad:
1) La de Abraham que es la de toda la familia de la fe;
2) La del predicador del evangelio que nos llevó a Cristo (1ª Co. 4:15)
3) La de Dios, nuestro verdadero Padre, que nos engendró por el Espíritu Santo mediante su Palabra.

La segunda parte del versículo 17 “llama las cosas que no son, como si fuesen” señala a Abraham como creyente en un Dios con poder de resurrección y creación. Dios le había prometido Abraham hacerlo padre de muchas gentes, sin embargo, las circunstancias que prevalecían cuando la promesa fue dada hacía que su cumplimiento pareciese imposible. Abraham tenía casi cien años (no hay que darle mucha importancia a su edad, pues después de Sara, tuvo hijos con Cetura, Génesis 25:1,2) y su esposa Sara era estéril (durante los años normales para la maternidad ella no pudo concebir y dar a luz un hijo). Dios da vida a los muertos y delante de este Dios, Abraham se colocó dando la espalda, por así decirlo, a los hombres, a las circunstancias y aun a la experiencia de la vida, que parecía mostrar que la edad de su cuerpo y el de su mujer les impedía tener descendencia propia.

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