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Es claro que en toda esta discusión el apóstol tenía en mente la posición religiosa y la oposición de los judíos. “La jactancia quedó excluida” desde el momento en que fue introducido el “evangelio”. Dios, por su designio envío a su Hijo Jesucristo quien murió y derramó su sangre para perdón de los pecados del hombre. Todo lo hizo Dios, el hombre no puede hacer nada para obrar en su salvación. Por eso la jactancia queda ¡excluida!
El versículo 28 no es una conclusión a la que se llega, sino una razón de la exclusión de la jactancia.
Una importante implicación de la justificación por la fe, es que afirma la universalidad de Dios. Siendo que Dios es uno, él es el Dios de todos los hombres, tantos judíos como gentiles. Cuando los judíos devotos recitaban el “Shema”, o su declaración de fe, expresaban esta creencia: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Dt 6:4).
Además, el Dios UNICO, tiene una UNICA forma de reconciliar a los hombres con Él: Jesús su Hijo. Por eso, los de la circuncisión como los de la incircuncisión somos justificados ante Dios solamente por ¡JESUCRISTO!
Nunca Dios había tenido la intención de que la ley fuera un medio por el cual los hombres se reconciliaran con Él. El alcance de la ley era más modesto y Pablo lo indica en Romanos 3:20; 4:15; 5:13; 7:7-25 y Gálatas 3:19-21. Pablo predicó a Cristo crucificado, que murió por nuestros pecados, que “gusto” la muerte por todos y que redimió a Israel. Que estaba bajo la ley y de la maldición de esa ley, haciéndose por ellos maldición.
La conclusión de todo el capítulo tres es: “El hombre es justificado por fe sin las obras de la ley… Dios es uno y él justificará por la fe a los de la circuncisión y a los de la incircuncisión”. El ex Rabino Pablo llega a la finalización de este asunto diciendo que es solo por fe en Jesucristo, en su obra realizada en la cruz, que el pecador es justificado, redimido y expiado ante Dios.
Nota doctrinal: Tres palabras deben resaltarse en el pasaje:
1. Justificación: Del griego dikaioumenoi (participio presente pasivo) que se traduce “ellos son justificados”. Este es un término legal o forense. El cuadro presenta al pecador como culpable ante un tribunal de un juez justo. El reo está esperando la sentencia por sus pecados, más por lo que Cristo hizo en la cruz, el reo escucha el veredicto: ¡Absuelto!
2. Redención: Del griego apolutrosis (sustantivo). Describe, en el mundo antiguo, la liberación de esclavos y frecuentemente lleva el pago de una suma de dinero o un rescate. El hombre es descrito como un esclavo del pecado. Dios, pagó la suma requerida: la muerte de Jesucristo en la cruz. Ahora el hombre es ¡LIBRE!
3. Propiciación: Del griego bilasterion que el diccionario Interlineal griego-español traduce: la propiciación de expiación. Los dos machos cabríos en el libro de Levítico, en el Día de la Expiación, representan el significado de esta expresión. Un macho cabrío era degollado y su sangre derramada en el propiciatorio que estaba en el arca del pacto. Allí se reunían el hombre pecador y Dios santo. Cristo fue puesto “como propiciación por medio de la fe en su sangre”. Ahora el lugar de reunión del pecador y Dios, es el Señor Jesús.