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De acuerdo a la Ley Mosaica, el pueblo de Israel tenía prohibido mezclarse y emparentar con los gentiles, por la razón de que podían adoptar las costumbres paganas así como a sus dioses. Dios escogió al pueblo de Israel estableciendo un pacto, apartándolo como un pueblo especial, para que fuera un reino de sacerdotes y de gente santa, para que dieran testimonio a los pueblos de que hay un Dios vivo, Santo, verdadero y de poder (Ex 19:3-6, Dt 7:1-11); y como señal del pacto así como para distinguirse entre los pueblos Dios instituyó que todo varón fuera circuncidado en su carne. (Gn 17:1-14, Lv 12:3).
Para el pueblo Judío los gentiles eran considerados como perros por lo tanto eran despectivos y racistas, ejemplo de ello nuestro texto ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos y has comido con ellos? e incluso para los escribas y fariseos era ofensivo pisar suelo gentil.
Los primeros cristianos fueron Judíos que habían sido educados en la ley de Moisés y muchos de ellos todavía arrastraban consigo la ley y las tradiciones y se les conocía como los de la circuncisión y/o judaizantes (Hch 15:5). Ellos sostenían que una persona gentil para ser cristiano y salvo tenía primero, que convertirse al judaísmo y circuncidarse (Hch 15:1), así que Pedro fue duramente señalado y criticado, ya que como apóstol de Jesucristo daba mal testimonio, pues cometió una falta muy grave de acuerdo a la ley; esto, según los legalistas de la circuncisión.
“La salvación que ofrece Dios al hombre a través de Jesucristo es totalmente gratuita (la gracia de Dios es un don inmerecido) y se recibe únicamente por medio de la Fe en Cristo. No existe ningún otro requisito para ser salvo, solamente arrepentirse sinceramente de sus pecados y creer en Jesús. (Gá 2:16, Ef 2:8-9, Jn 3:16-18, Hch 4:12).
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Dios nombró a Israel como su especial tesoro y su propósito fue que viviera en santidad, fuera luz a las naciones y que diera a conocer su nombre. A todos los creyentes que integran la iglesia de Cristo, Dios les llama “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamo de las tinieblas a su luz admirable”. (1 P 2:9)
Lamentablemente Israel estaba sumido en la religiosidad, en el legalismo y en los prejuicios. Hoy Jesús llama a su iglesia a mostrar amor, misericordia y compasión; que se duela de la condición y la necesidad del prójimo. El creyente debe de quitar de su vida todo prejuicio, religiosidad y legalismo, Jesús condenaba muy duramente eso (Mt 23:23), cada creyente debería de ser como el buen samaritano de la parábola de Jesús (Lc 10:25-37). Dios es un Dios de oportunidades para todos, nunca rechazará un corazón arrepentido, contrito y humillado.
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